11 octubre 2009

VI

18 de marzo de 2009
El Palmar
Haciendo amigos





I
Al desarmar en Colon veo que una de las varillas de la carpa se rompió.
Llego a la entrada del Palmar más tarde de lo planeado. De ahí hasta el campamento hay 12 km y ningún transporte público. Me está esperando un remis que yo no pedí y que, por lo que me entero, tiene un arreglo con la compañía de micros. Voy hacia la cabina que cobra la entrada, a mis espaldas el remisero espera que me arrepienta. Yo ya tenía pensado hacer dedo. Esto no puede ser tan difícil. Ni bien pago aparece la camioneta de guardaparques. Acceden a llevarme 6 km hasta la oficina de operaciones guardaparquista. De ahí en adelante puedo caminar, intenta convencerme uno que no me gustó. Los dos que me gustaron van en la caja. Yo, a esta altura del viaje, ya me di cuenta que no puedo caminar más de 300 metros con la mochila así que sólo sonrío. Al costado del camino queda la oficina, ahí todos se disgregan y quedan los dos que me gustan y me dicen que quizá en media hora vayan para el lado del campamento. Como no hay mucha onda para esperar por ahí me voy al camino donde intento hablar con Nac para que me aconseje sobre qué hacer con la varilla. Todo el tiempo me da ocupado o aparece la señal de no-señal.
Finalmente salen los dos guardaparques de la oficina y me llevan. Nos charlamos derivando un rato…¿A qué vengo? ¿Cómo? ¿De dónde? ¿Por dónde? –Ah, estuviste en el museo de Zelich….! ¿Y estaba el doctor Zelich…? Ah, ¿Tiene una hija? ¿Pero al señor Zelich no lo viste? ¿Se habrá muerto? (dice el otro que venía muy callado hasta el momento) Lo picó una yarará- ¿En serio? (exclamamos al unísono) ¿Cómo fue? (le dice el más pibe con entusiasmo placentero) Creo que estaba en la pileta de su casa. En la mañana. La cortaron la pierna. Pero vivió años con eso. (y yo con horror de pensamiento) ¿Y acá hay de esas víboras? (se ríen y dicen) Hay varias…





II
En algún momento, mientras intentaba armar la carpa, habré pensado ¡qué hermosa la naturaleza! Quizá luego al enhebrar el elástico en el orificio de cada pedazo de la varilla rompiéndome la paciencia me habrá pasado de decir ¡Mirá que lindo ese pajarito! Y poco después mientras me llevaba una masita a la boca mirar delicadamente hacia arriba y alegrarme por cuantos pajaritos se reunieron a mirarme. Para alejarme luego un segundo de la mesa con la varilla arreglada y escuchar cómo los pájaros de mierda intentaban robar mis masitas.

III
Terminé de armar cuando el sol empezaba a caer y todavía sin almorzar me comí la hamburguesa más rica del mundo, esa típica hamburguesa del hambre que compras a cualquier precio…aun a precio de cantina de campamento. Ya después de algunas llamadas todo parece demasiado tarde para poder llegar. Excepto un caminito que sale detrás de la carpa y se adentra por otros sectores más aislados del campamento. Me meto por el caminito y noto que no va a ser fácil avanzar demasiado porque cada vez se ve menos. A unos cien metros se abre otro sendero y justo antes un cartel dice algo que quiero leer sobre unos animalitos (siempre tan freak). Creo que dice algo acerca de los…las vizcachas. De repente un sonido, unas luces (evidentemente un auto que viene por el sendero que se aparta). Las luces vienen de allá y van a dar justo sobre un montículo que no había visto detrás del cartel en donde unas diez vizcachas permanecen congeladas en un encantamiento de luz. Alguna atisba a moverse pero adictamente vuelve la mirada a la luz. El auto llega y frena. Lo miro, sólo veo un auto rojo, miro a las vizcachas que miran las luces del auto y seguramente no más que eso porque tampoco hacen nada cuando el tipo se baja del auto, pero yo sí lo miro mientras él camina por detrás del montículo y me señala algo más allá, entre unos árboles, y yo creo que quiere mostrarme otro animal pero no veo nada y tampoco pienso moverme, como las vizcachas que por quedar con la vista en las luces no ven cuando el tipo se acerca a una parrilla y de espaldas…¿qué hace? ¿se mete la mano en los pantalones? Y mis patitas nunca caminaron tan rápido a meterme en la carpa oscurita con la linterna apagada en una mano y el gas pimienta en la otra.

18 septiembre 2009

V


16 de marzo 2009
Colón
Solitudine




Es difícil llevar el diario de viaje al día.
Supongo que deberé llenar los baches al regresar y por lo pronto no perder ocasión de anotar lo que sucede en el momento.
Ahora está lloviendo de forma sostenida y ruidosa sobre mi carpa. Es de noche pero no sé qué hora es ya que dejé mi celular al encargado para cargar la bateria. Estoy escribiendo con una linterna. Escucho música con los parlantes que me prestó Mariana. Estoy un poco más calmada pero hace un ratito sentí mucho temor; por los truenos las ramas el rio el viento y mi celular se encuentra a 50 metros y sólo puedo recuperarlo mojándome, cosa que voy a realizar de un momento a otro. Por otra parte dentro de la carpa no se puede fumar y hace un buen rato que tengo ganas. Y cada vez llueve más. Por momentos estoy contenta y me complazco de los lugares que visito, pero en otras ocasiones me arrepiento de haber hecho este viaje. La sensación de soledad se pone grave en determinadas horas. Pero se hace clara como una luz de tarde. Al amanecer se entiende con una fusión de pájaros, se desnuda desplegada en las cosas. Se siente diferente así, ahora es mi cuerpo en transito un absoluto de reflejos. Lo que veo y lo que siento son uno, y solo uno. Solitudine resplandeciente.

17 de marzo 2009

También se puede dejar de escribir y quedarse callado frente al mundo

Seguramente para bien de la humanidad, la gente decide no andar sola.
Las mariposas del museo de Liebig son expuestas en pareja. La hembra es más grande que el macho me explica la señora dueña del museo. Por lo general las alas son más amplias.
Si pudiera meterme en la cabeza de las personas y saber qué piensan cuando ven a una mujer viajando sola y preguntan “¿andas solita?” y si pudiera sondear allí como una vieja de agua pero seguro no me gustaría y sería más difícil andar.
Y esos peces que vi en la playita paradisíaca frente a la costa andaban de a dos o de a cuatro. Nadaban uno al lado del otro. Yo pensé que quizá uno, de repente, se distraía o encontraba un obstáculo y perdía a los otros y se encontraba sólo con una angustia de río inmenso sobre los hombros. Pero los peces no tienen hombros. Es algo comprobado.

Y cuando la mujer del museo dijo -“Tenés miedo a las víboras pero salís a viajar sola!”
Y yo debí contestar: “yo nunca dije que no tenía miedo” El miedo es constitutivo del ser humano (y seguramente de todos los seres existentes) Ahora ve y vive con eso. La vida es demasiado corta para quedarse en el molde.

Me hubiese gustado preguntarle a la señora si las mariposas andaban en parejas o se juntaban sólo para aparearse. Cuando uno las ve generalmente andan solas. Al igual que los colibríes que van al patio de mamá. Y a los colibríes no les gusta estar encerrados. Y tampoco le pregunté si las mariposas tenían nidos o si dormían o si les gustaba estrellarse contra la luz.

Viajando me di cuenta que en la ciudad uno se hace nocturno pero que en medio de la naturaleza el amanecer es un golpe de energía.
Yo, el buho, que en tiempos de desempleo no me dormía hasta que empezaban a cantar los pájaros, acá me acosté pasando el atardecer y me desperté cuando asomaba el sol y sin la urgencia de marcar tarjeta.
Voy a recordar siempre la ciudad de colon como a un respiro, de esos que vienen bien saliendo del asma, de un largo y exuberante ingreso de aire. Ahora, entra el aire y el cuerpo es lo mismo. Es esto con lo que hay que pelear. Colon es la gloria de mi carpa amaneciendo frente al río y es la chica de san José nacida en floresta que en el restoran me trató tan bien, y la caminata hasta Liebig. Y don juan viniendo a mi memoria otra vez: no tengo que llegar a Liebig porque haya algo fundamental ahí para ver. El camino es lo que hay para ver, para transitar.

20 julio 2009

IV

15 de marzo 2009
Concepción del Uruguay
On the ruedas

Parada en la puerta del camping del sindicato me río de mi suerte y de cierta conducta obsesiva que ve la moneda en la baldosa pero no el poste frente a la nariz.
A las tres de la tarde llegué a la terminal de Concepción del Uruguay y tomé un auto hacia la costa. Había elegido el destino sólo por cierto sentido de pertenencia; sólo porque era la única ciudad en Entre Ríos que tenía camping del sindicato. Supuse, que aunque nunca contestaran mis llamadas telefónicas, iban a estar ahí cuando llegara para recibirme con espíritu gremialista.
El camping es un pequeño terreno en donde no hay más que algunos árboles y una casucha construida a medias y muy deteriorada. Escucho voces de niños gritando en el interior y me acerco. Una señora con un mate en la mano me cuenta que no hay nadie del sindicato, que ellos son parientes del encargado y que no saben si él va a llegar y agrega: -¿Andas sola? ¿Y te vas a quedar acá? Acá ni siquiera hay electricidad.-

Camino por la costa buscando otro lugar donde pasar la noche. La temporada terminó hace un mes y ahora todo tiene esa aura de salón al terminar la fiesta, con las luces prendidas, la gracia derramada y nadie que limpie. En el último parador me acerco a una pareja grande y, con la intención de sacarles conversación, pregunto cosas que ya sé: ¿y el encargado de este camping va a venir? ¿y la proveeduría o algún sitio donde comprar comida? ¿De noche quedará alguna carpa? ¿Es seguro acá?
Diez minutos después estoy subida a un jeep verde militar de enormes ruedas, sentada al lado de un perrito que no deja de saltar sobre mí. Ellos me cuentan que de jóvenes habían andado de mochileros por muchos lugares, que vivieron luego un tiempo en Bs As y que jamás volverían. Frenan en la terminal, sonríen y me desean suerte. Me han recomendado que me vaya, sin dudarlo un segundo más, hacia la ciudad de Colón.
A las cinco de la tarde dejé la terminal de Concepción del Uruguay.



14 junio 2009

III

14 de marzo 2009
14:30 hs
Rosario del Tala
A orillas del Gualeguay y al lado de la colonia de loros.

Me equivoqué en mi nota anterior. Ese pájaro no es en absoluto el más bullicioso. La colonia de loros desluce a la calle corrientes. Ahora entiendo lo que es un cotorrerio. Este será sin lugar a dudas el sonido con el que voy a recordar a Rosario del Tala.






Al llegar al camping encuentro todo cerrado. Me preocupa más que nada que no haya gente acampando. Después de esperar, escribir un rato, dar una vuelta y consultar con gente que va pasando, me decido a armar la carpa. Me cuesta mucho elegir el lugar. Casi coloco mi carpa junto a la colonia de loros. ¡que suerte que no lo hice!
Mientras estoy terminando de armar la carpa, escucho a los perros ladrar con algarabía y presumo que llegaron los encargados de la cantina y el camping.

La doña de la proveeduría es una señora viejita y arrugada. Le digo que me preocupa que no haya nadie en el camping, me dice que encima ellos se van de noche, pienso que eso no me gusta nada pero no se lo digo, me dice que igual el destacamento está en la entrada y patrullan todo el tiempo y que hoy su marido vio víboras en el río, ¿¿¿HAY VÍBORAS??? Ella piensa que soy una estúpida pero sólo dice no armes la carpa donde el pasto esté alto, ¿ahí está bien donde la armé? Me parece que está lejos, mejor desarmala y traela más acá.


Escribir y viajar no se conectan. El calor me lleva hacia el río.


Atracción
Cierro el cuaderno y me voy hacia la playita. Una silla que le pido al muchacho que atiende la proveduría y el libro de juanele que compré especialmente para la ocasión. Familias, señora con señor, papá con los chicos, charlan, nadan o pescan. La única que toma sol sin compañia es la doña de la proveeduría. Ahí sentada, en bikini, con la piel tan dorada como una cerveza negra me confunde los cálculos etarios que le había asignado. Su cara arrugadita ahora tiene la insignia de tardes enteritas de pleno río.
Anzuelos giran alrededor de mi cabeza, entre las letras de la introducción al libro ¿por qué las introducciones están llenas de filos y dicen ser absolutamente necesarias? Me cambio de lugar y vuelvo a intentarlo.

Pero no voy a venir hasta acá para no probarlo. Mi pie entrando al agua se hunde en un fondo de barro pegajoso. Dos o tres pasos y no lo resisto más. Me alargo en metros de brazadas amarronadas. Cuando quiero detenerme ya no hago pie y la corriente hace cómo que me lleva. De inmediato nado a contra marcha hasta llegar a la costa con bastante esfuerzo. Todo esto en menos de dos minutos. Vuelvo a sentarme en la silla avergonzada.
La gente empieza a irse.
Ahora sólo me queda el sabor del río y el miedo.


Más tarde llega una familia doble con dos carpas. Desarmo y vuelvo a armar la carpa cerca de ellos. Me baño y organizo una comida con dos latas, algo de pan y una cerveza. Antes de acostarme veo aparecer intermitentemente al río bajo los flashes de una repentina tormenta. De madrugada escucho como el ronroneo de la lluvia sobre la carpa hamaca mis sueños.



UBI SUNT MIS TIAS LAS VIBORAS

sólo por saber
.............a dónde van las víboras
...................................................en el río

.............a dónde va la corriente
..............de dónde viene el miedo

cuándo se van los pescadores
y por qué revolean las líneas
...................................................cerca mío

..........................................y si vienen los perros y me dicen
..................................................que esta no es la tarde
...........................................................donde juanele
......................................................regresó de un sueño
.......................................................de luces y sombras
.................................................que se consumen en el ojo
..................................................................de
.............................................................las víboras

.............................................................las víboras
...................................................jugando a las escondidas
..............................................en los surcos revoltosos del río
....................................................enredando las líneas
..............................................................en el río
..................................................donde juanele dejó la vida
............................................................y el miedo

y vinieron las bikinis y los bronceadores
y llegó aquella familia con sus dos carpas
para que yo pueda ser más feliz
mi primera noche
bajo el rumiar de la lluvia
donde juanele no escribió el río
que no voy a leer
por no entender los prolegómenos

............................................porque soy de tierra firme
............................................soy de un barro pedregoso
..............................................temeroso de desarmarse
......................................y enredarse en la maraña de víboras
...............................................las víboras fantasmas
.........................................amarradas a corrientes eternas
.........................................trasladándose desde juanele

hasta la imaginación
de la señora de la proveeduría
que me recomienda no hacer
mi carpa donde el pasto es alto
una señora eterna
y ancestral como el miedo
una señora de barro
resbaladizo y pedregoso como tía abuela
......................................................(dónde estas pocha?
................................................................A donde fuiste
.............................................................Con tus ruleros?
...........................................................Cómo las víboras
.....................................se metieron en tu pelo y te aman?
..................................................................Te aman)

No me cuentes
todavía
qué pasa después del miedo.

09 junio 2009

Presentación y Lectura

Presentación de Ego Fusión
primer libro de Adelina Cammarano
*
*
Invitados:
Javier Forni
Mariana G. de Langarica
Nora Fiñuken
Walter Godoy
Ariel Tur.
*
Sábado 13 de junio, 18 hs (puntual)
Librería El Gualeguay
Pacheco 2251, Villa Urquiza
Capital Federal
*
Los esperamos

22 mayo 2009

II

14 de marzo 2009
9 hs
Rosario del Tala. ER
Sombra

Acabo de llegar al camping. No hay nadie. Nadie. Llegué de forma inoportuna. Interrumpí a una pareja de perros que copulaban y que por un buen rato, luego de verme quedaron enganchados, parados culo con culo, arrastrándose el uno al otro por mirarme. Ahora descansan junto a otro macho y otra hembra.
Hay muchos pájaros. El más bullicioso hace un sonido repetitivo como la música electrónica más cuadrada y luego remata con un alargado chillido parecido a la sierra de un carpintero.
Ahora a recordar.

Mi paso por Basavilbaso fue breve. Creí que al llegar ya sería de día, pero son las 6 y 10 y todavía no amaneció. Me quedo parada en la estación sin saber qué hacer y un guarda me pregunta si espero a alguien. Como le digo que no y que quiero ir a la terminal de colectivos para ir hacia Rosario del Tala me explica: dos cuadras por esta callecita, hasta llegar al paso nivel, cruzas y enseguida la encontrás. Y llama a otro ferroviario que me vuelve a dar las mismas indicaciones y me voy, forcejeando con una mochila imposible.
Camino dos cuadras muy oscuras y llego a la terminal. En un auto estacionado a un lado dos chicas y varios pibes escuchan música y hablan a los gritos. Compran coca cola y sirven dos vasos grandes de fernet con hielo. Pienso en lo rico de un trago fresco de fernet. Pero estoy tan cansada que cambiaría el mejor de los alcoholes por una cama y algunas horas de sueño tranquilo. Me duele todo el cuerpo y me siento en la punta de un banco donde una chica muy joven con una nena y un hombre también esperan al colectivo. Ella habla de la gente del auto y dice “si vuelven a gritar les doy un bollo”, “no sabe lo que le metieron en la boca, es re puto”, “esa estúpida no es de entre ríos, habla con otro acento”. El hombre casi no contesta. En un sonambulismo de casi sueño casi despierto veo pasar vasos gigantes de exquisito fernet donde hielitos crepitan y llaman al silencio a las casi niñas casi madres zamarreando a sus crios con alfajores de madrugada. Llega el colectivo y deja la ciudad. Desde la ventana veo que el gran capitán todavía está en la estación.
De Basavilbaso sólo voy a recordar a la gente y una noche sola con mi sombra oscura.

07 mayo 2009

I

13 de marzo 2009
22:15 hs
F. Lacroze
El gran capitán




El gran capitán inició el viaje a la hora señalada. (La primera oración siempre es la más difícil). Era el obstáculo número uno que podía surgir. Pero se está comportando como un señor de pipa y sombrero. En cambio, jamás hubiese pensado que podía olvidarme el mate y la bombilla. Ahora voy a tener que arreglarme con un equipo plástico que compré en un kiosco.
Al llegar pregunté a un muchacho de la empresa donde despachaba mi bolso y él, sonrisa que me plantó de ingenua mediante, me contestó que podía llevarlo conmigo y ponerlo en el portaequipajes que está sobre los asientos.
Acá cada uno cuida de lo que puede. Los chicos gritan antes de dormirse en los brazos dormidos de sus madres y el viejo de bigotes de atrás viaja con una madre más antigua que el tren. Y no duermen en toda la noche.
Hace unos días comentándole a “Lumi” los insomnios que sobre el viaje tenía, él me dijo: “el miedo también es parte del viaje”. Y fue un comentario lúcido. El miedo será uno de mis compañeros de aventura.

22:55
Pasa un guarda pidiendo que cerremos las ventanas porque podrían tirarnos piedras.

La señora del capitán

Una hora después de haber salido de Lacroze, el tren se detiene por primera vez y allí sube la señora de pelo corto que se sentará conmigo durante el resto del viaje. Algunas personas que presumo sus parientes suben a despedirla y se van antes de que arranque el tren. La señora viaja sola al igual que yo y no tiene cara de muchos amigos. Creí que podía ser oportuno iniciar una conversación preguntándole cómo se llamaba la estación donde se había subido pero el miedo a que fuera una charlatana me detuvo. Estaba cansada. Aunque mis vacaciones empezaran en ese tren, lo cierto es que horas antes había estado trabajando y tenía derecho a no tener ganas, a cerrar los ojos, aflojar las mandíbulas, perderme en esos pensamientos sin principio ni fin que en una de sus vueltas se entienden con la realidad de otra manera. Pero a cada rato volver a acomodarse, intentar una posición diferente, recordar las amígdalas hinchadas, la glándula izquierda (la vacuna contra la fiebre amarilla), las zapatillas muy apretadas. Aflojarse las zapatillas, definitivamente esa es una buena idea. Y en una de las vueltas me decidí:
-Disculpe, ¿El guarda anuncia la llegada a cada estación?-
-Si, luego de Zarate anuncia todas las estaciones.-
Luego nos volvimos hacia adentro, hacia una locomotora demente transitando los rituales conocidos.
El tren se detuvo en un lugar llamado Fátima. Ahí volví a levantar la ventana. Ya no había peligro de piedras.
El paso por el primer puente luego de Zarate me despabiló del pensamiento. Mientras el gran capitán iba subiendo se veían las luces de una gran ciudad, el agua y el ruido del tren y la noche toda arriba, y esta euforia de ojos relamiendo las ventanillas.
Luego la señora se despierta, me pregunta si ya habíamos pasado el puente, se lamenta, sonríe y sigue durmiendo. Mi compañera silenciosa y discreta ya me caía bien.
Creo que luego dormí un poco (sin las zapatillas) hasta que el guarda anunció Parera. Me preparé unos mates (en vaso y bombilla de plástico) y comencé a preocuparme. Traje una mochila mucho más pesada de lo que hubiese debido. Tenía que bajarla con el tren en movimiento y a oscuras antes de llegar a Basavilbaso. Cuando la señora se despierta le ofrezco (pido) que nos cambiemos de lugar para no molestarla cuando deba bajar el bolso.
Supongo que nos estamos acercando, por lo tanto me levanto e intento bajarlo, pero forcejeo sin resultados. Ella me dice que le pida ayuda a uno de los muchachos del ferrocarril y me vuelvo a sentar. Pasa un buen rato y no aparece ninguno y ella se ofrece a ayudarme pero le digo que no, que espero un momento más. Entonces tenemos una pequeña charla con palabras cortas. Le cuento un poquito de mi viaje y se sorprende de que esté viajando sola. Ella va hasta Posadas. No llegará hasta la madrugada del domingo. Dice que no le gusta viajar y sonríe.
Cuando pasa el guarda anunciando la pronta llegada a Basavilbaso le pido que me ayude a bajar la mochila. Me despido de la señora y ella me desea suerte.

27 febrero 2009

Tiempo de vagar

Este blog suspende actividades hasta mediados de abril. A mi regreso, noticias del gran capitan hasta perder la sensación.

Epílogo

I

El viaje hacia el fondo de la botella
Es un juego de luces y sombras
El recuerdo de su cuerpo
Es un hueco en donde se abren soles
Llagas desplegadas sinceramente
Hacia la noche

En los bordes todos los estallidos
Huecos de luz, pozos ciegos
Van a llevarlo
Veo arremolinarse un envión de sombras

Esperaremos
Como ciegos en el cordón
Que nos crucen
A la esquina de la amnesia

Todo se hará más liviano
Por su propio peso
Volverá la armonía
Sobre el regazo del transito

Ahora tiran de mí las raíces incrustadas
Dejo que el destripador del tiempo
Haga su trabajo
Mientras tanto deshago mi nombre
En un manojo de charco
Aceite florido germinará en balsas a la deriva
Llevemos los restos hacia el desagüe
Permanezcamos en el ojo oculto de la calle
Mutando del lado del hongo
Que renace en la melodía subterránea.



II Spam
(LOS VERSOS EN MAYUSCULAS
PERTENECEN A VICENTE HUIDOBRO)

Después de fumar todo
Tiene el mismo sabor
Las botas los globos
Los almohadones el
Frío
Y toda la cerveza
Caen las fichas
Y no son respuestas
Son problemas
Caen las fichas
Como el chico que
Bailaba y ahora
Duerme en la hamaca
Paraguaya.
Y todo es tan claro y
Tan vacío como las
Líneas horizontales
Y verticales de la casa
No vamos a amueblar
Estamos de paso
Y las paredes están peladas
Sólo algunas manchas
Perciben la presencia

Si querés que escriba
Sobre vos dejame
Que te llene de agujeros
La remera

TU SERAS
TODA LA LUZ
ESTA NOCHE

Nos besamos
En la oscuridad
Del pensamiento
La música pedía desmembrarte el cuerpo
Sacudías los golpes de sonido
Seguían de largo

Estoy estrellada a un costado
De tu hartazgo

Imaginé que todos desaparecían
Y sólo quedabas vos
Bailando
Y yo filmándote
Por toda la eternidad.

Y luego me fui a
Buscar más cerveza
Vos no podes sacarme la sed


ERAS TU EL ANGEL CAIDO
LA CAIDA ETERNA SOBRE LA MUERTE
LA CAIDA SIN FIN DE MUERTE EN MUERTE

Tiro la cartera en la mesa
Me saco toda la ropa
Y me acuesto
Me olvido de quitarme
El maquillaje
Mañana el moho de cigarro
En los dientes
No me permitirá recordar
la sombra de tus labios
sobre los míos
Es un pacto entre la vida y la
Muerte
Solo recordar lo necesario.

01 febrero 2009

Ahora si empezó el año. Vamos con el 2009!

http://www.ciudad.com.ar/2009/02/01/musica/01850650.html



Según wikipedia sid vicius dijo: "en el 2008 volveremos y seremos felices, seremos mutantes del cosmos." Como acá siempre llegamos tarde a las profecias, reversionamos: En el 2009 volveremos y seremos felices, seremos mutantes del cosmos.

16 enero 2009

WAYN III (última parte)

Algunas plantas crecen en los cables,
o en un alambre que une un poste y otro.
Algunas personas también.

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Polillas:
El ruido de sus alas
Pareció en un primer momento
Un simulacro de ratas de incógnito
Porque en el insomnio todos los ruidos
Se parecen a tu peor miedo
Y las polillas chocando la pared
Es una rata buscando qué comer
Y recuerda las cosas que
Quedaron sin hacer

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Runaway
¿Dónde estas ahora?
Entre unas curvas interminables
Entre túneles llenos de carteles
Que te sugieren el éxito el éxito
El éxito
Y siempre es accesible con dinero
Y seguro que limpiarse mal el culo
También trae cáncer

La sensación yugular comienza
Como un bocinazo en el centro del ojo
Donde imágenes vidriosas dibujan
Formas blancas
Agujeros llenos de transito

Cánceres del ánimo

En el Runaway no hay plan
Todo presente es la huida
Todo futuro es imposible

Amigo, no te mueras de cáncer este verano
Hagamos la realidad
Porque creer y crear se conjugan juntos

Por avenida de mayo hacia el congreso
Caminan los estibadores portuarios
Y un sol publicitario levanta
Hondonadas salitrosas de transpiración
Desde todos los cráneos

--------

Cuando no sabe a donde ir
Porque nunca aprendió a medir el viento
Ni a ubicar estrellas
Ni sabe decir que no
A la copa que sigue a la última
Y va con pasos de caparazón de caracol
Girando hasta romperse
En una simple vuelta a la esquina
Por aquella tonta baldosa floja
Y se pregunta
Dónde estas
Ahora
Porque siempre se habla
Como a un otro
(Que debe pedir respuestas de si mismo a los demás)

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Mutantes del cosmos
Como todas las cosas que han quedado girando
Perdidas
O buscando una órbita
(lejos de la señalada
en letras luminosas)
Murciélagos del cosmos
Aterrizando aturdidos
Deambulando por acá
Sin saber qué hacer
qué hacer
qué hacer con este implante
de manos

-------
Hoy
Desacuerdos de mi mente con mi mente
Déficits varios
Cuentas entre deseos y días de lluvia
Lo único verdadero y real es el clima
Lo único que sucede
Y esta sensación yugular

11 diciembre 2008

WAYN II

Y en el sueño llovía, el piso donde estaba parada se hundía y un alud de barro empezaba a taparme. Yo gritaba que vinieran a ayudarme y mientras tanto pensaba:
-Umm, qué macana. Me parece que estoy por estirar la patita. Si esa cantidad de barro me tapa, como rápidamente está sucediendo, me voy a cagar muriendo, si, si, efectivamente en un par de segundos se terminó lo que se daba, y luego van a ir a casa y van a encontrar que no lavo los platos desde hace una semana y el desorden y al encontrar mis textos (¿encontraran mis textos en medio del desorden? Las hojas sueltas, los cuadernitos abandonados con dos carillas escritas, los archivos desperdigados en el embrollo de la compu?) llegar a la conclusión de que no escribí nada que…-
Ya el barro me tapó por completo. ¿Cuánto tardaré en ahogarme? Esto fue todo, amiguitos. Pero todavía queda un ratito más. Algo de aire en los pulmones. Paciencia. Puedo contar un ratito.

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Y pensar que le mordemos el cuerpo. Despacito. A veces entre risas. Otras con una caricia de la lengua. Sentir cómo su cuerpo se crispa y se entrega.

Saber que el deseo permanecerá en el tiempo y sin solución se hará en el pecho de un sabor amargo que crece desde el centro como un cáncer.

Entonces despedazamos su cuerpo y algo queda entre las letras del teclado, como miguitas que hubiesen caído desde una masita al tomar el té. Quizá alguna sensación de cabellos en la garganta que intentaremos borrar tomando mucho café y ese Tild! clavado en la pantalla cada veinte segundos; seguramente, espasmos de su ausencia.



continúa en el siguiente post...

02 diciembre 2008

9- WAYN

¿Dónde estas ahora?

Soñando un viaje por la
vía del Runaway

yo estoy
en un
malestar
sobre mi oreja izquierda
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(en la agobiante atmosfera de una oficina construyo pensamientos para divertirme; quizá dios es una combinación numérica, símbolos computacionales en un logaritmo del que todo deriva, el secreto perfecto de todo sueño de ingeniero en sistemas; miro esta pantalla de facturas y recibos y le pregunto: estas ahí? De inmediato como un genio desde una lámpara salta dios sobre mi escritorio y con las manos en alto me increpa: ¡serás lo que debes ser o no serás nada! Mis compañeros siguen en sus ocupaciones, el de atrás con los proveedores mientras la jefa mira y con las cartas cuando la jefa no mira juega con dios, ¡seguro el tipo juega con dios y nunca dijo nada! A dios le gusta la timba porque el azar es su mano izquierda. Yo miro a la cara de dios y me recuerda a otra bien conocida. A mi costado colgado de una pared está el poster del tipito al que le gusta el 17 de octubre y lleva una sonrisa de Gardel y dice en letras de molde: Todos los trabajadores SOMOS peronistas y el somos subrayado como con fusil de tinta. Pero la frase anterior era de San Martín: ¡serás lo que debes ser o no serás nada! Obvio, dice dios, porque san martín también era peronista. Y yo soy Perón y soy San Martín y soy el guarda del subte que duerme la siesta entre estación y estación y soy su sueño que tiene el color del café que tomas al mediodía porque yo SOY tu café del mediodía y tu malestar creciendo y creciendo hasta ocuparte toda la parte izquierda del rostro y el cuello, porque yo soy todo. Ahora seguí haciendo recibos y dejame de joder)

continua en el siguiente post...

23 octubre 2008

8- Sentido de repetición

y en el sueño despierta camina dos pasos y despierta y camina dos pasos y despierta y camina dos pasos y despierta y camina dos pasos y despierta y es como si el personaje sube al primer vagón en la estación Loria llega a la estación Lima y sube al primer vagón en la estación Loria llega a la estación Lima y sube…y así durante toda la película

26 septiembre 2008

7- sobre qué escribir?

sobre los niños que son salvados por una perra luego de que su madre adolescente los abandona

sobre la insatisfacción del ser errante cuando ese chico no te da bola

sobre las cosas que me olvido y van a parar a la sección "no reclamados" del cerebro

sobre el cansancio y cómo miran los ojos que se quieren ir a dormir

sobre esa gente que cruza y va y viene de la ventanilla del café hacia afuera y se parecen al movimiento de los minutos durante el sueño

sobre la gente que me recomienda que no sea surrealista y escriba sólo cosas que se entiendan

sobre lo imperfecto

y de todos los temas
estar lejos
muy lejos
un viernes
a las 17:30
al salir de trabajar

01 septiembre 2008

6- Sentido de comunidad

A Lima
Discusiones en el subte
Hay que ver
Y creer
Las implicancias filosóficas
Que genera llevar una mochila molesta
A esta hora
De ira
Y creer además
Que el guarda puede
Echarse una siesta
De parado
Entre estación y estación
Y creer además
Que la chica que desde atrás me grita
“¡me estas matando!”
Cuando de adelante me empujan
Puede no ser
una idiota
En otra situación
Y creer además
Que el camino puede ser
El mismo
Para ir y para volver
Y creer además

18 julio 2008

4 y 5 Cabeza de televisor


4- cabeza de televisor



La pantalla muestra la cinta

de andenes

Plaza miserere

Congreso

Saenz Peña

y una interferencia de cables

verdes-mi cabeza

entre las estaciones

La ventanilla queda prendida

cuando me bajo

y Avenida de Mayo

me estampa su bocanada

-bestia de mil ojos-



SUPERTERRANEO!



camino sin la cabeza

05 julio 2008

3

aLimaaLoriaaLima

aLoriaamiLdeLorean

aLimeaLoria


aLimaaLoriaaLimaaLoria

amiLdeLorean
aLime


LaLime

aLimaaLo

ria

29 junio 2008

2

Lima
cuando voy pienso en vos
cuando vuelvo sólo
miro los cables verdes
atravesando mi rostro
en la ventanilla
Loria

20 junio 2008

1

aLimaaLoriaaLimaaLoriaaLimaaLoriaaLimaaLoriaaLimaaLoriaaLimaaLoriaaLimaaLoriaaLima
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aLoria

02 junio 2008

La guacha

La guacha por la calle Sarmiento dice todas las noches la tinta me recorre en el horizonte del borde aceitoso del cordón. Se recuerda sobre la heladera, me recuerda la mano terrosa dibujando líneas (con tres líneas te casas, con dos sos soltera, con un millón sos puta y buenos aires es re puta y la recorren serpientes de gasoil y le eyaculan siempre en el oído unas palabras de querosene que se le salen luego por la nariz en forma de espejo, no, de versos, no, de cangrejos y de murciélagos y palomas cagonas, toda buenos aires está llena de palomas cagonas volveran las curruqueantes palomas de tu balcón las ventanas a cagar?)
La guacha con dos hojas que se le salían del costado de la muerte me mira me dice vos que pasas por ahí de la calle sarmiento siempre tirada en la vereda, no te quedes tirada en la vereda, mírame con ojos levantiscos, mírame che, y ese ultimo che casi desmembrado como una catarata diarreica de tierra brotando de las raíces maltrechas.
La guacha tirada emborrachada de casi muerte me hace un guiño desde la baldosa rumiante y me tirita en la mente un pasado de maceta.
¿De donde te tiraste guacha? ¿Quién cuando en el cruel ofertorio de los Facundo Mudanzas te hizo este descuajeringazo? Dale, guacha, no me quemes la modorra de vuelta a casa. Subamos a los pasos encendidas en macetas inexistentes.
Y en llegando al cuatro por cuatro de los metros del soquete donde vivo nos metemos en la tierra blanca y resaca que te venden en el quiosco de plantas putrefactas porteñas, vos hasta la médula te metiste y mis uñas te comparten la alegría.
Entonces todas las noches la tinta aceitosa se degrada y viene a suceder que amanece balconeando la heladera con unas flores blancas chiquitas como tosecita mentirosa de guacha coqueta.