El 3 de diciembre estoy invitada a leer en el Festival Enlaces. Será en la Sede Caseros de la UNTREF (Valentín Gomez 4752) de 14 a 22hs.
28 noviembre 2016
06 noviembre 2016
Ejercicios: Lugares
(poema en proceso)
Patios
I
Con una manzana
Vuelvo de la casa de la vecina
Mi abuela escoba en mano
De reojo mira dice la planta
Esa la puso tu abuelo
Y vuelve a la casa suya
Los patios en esa época
Eran continuidades
Separadas por alambrados
O ligustrinas detrás de las cuales
Pasaban las tardes lentas
Del mate
Y yo, que no tuve más noticia
De mi abuelo que una foto carnet
de algún cajón
robada muerdo la manzana
Pienso en una pala
Con su cara en blanco y negro
La tumba en la fosa común
De gente que muere sin rostro
Pero la semilla en el centro
Un diente blanco
En el blanco
De su carne jugosa
Las manzanas de la vecina eran acidas
Nos gustaban por haber llegado a ellas
Trepándonos
Sostenidas en la infancia leve
Los muros crecieron
Y no supimos cuando
Un patio ya no
Podía saltarse y las plantas
Del otro dejaron de verse a la cara.
Las semillas pueden ser extremidades
Mordí la carne de mi abuelo
La infancia quedó detrás de un muro
Que uno gusta de saltar con levedad
Para ver la tierra removida
Hoy miro a mi abuela
Subida a la medianera
Bajate, le digo, te vas a caer
Y sorda como está
Responde lo que quiere
Señala la plantas
La glicina era de Jacinto
No te comas las uvas del paraíso
Aquella podala a fin del invierno
Remové la tierra
Escribo lo que dice de los patios
Que ya no veo
Y crecen plantas a mi alrededor
12 octubre 2016
Antidomingo
El próximo domingo 16 de octubre de 2016 estoy invitada a leer al antidomingo, por san telmo que tambien forma parte del mundo.
22 septiembre 2016
06 abril 2016
19 junio 2014
20 mayo 2014
memento
El libro entrañable
Cuando tenía 12 años vivía en la casa de mi abuela y dormía en la habitación de mi papá. Él ya se había ido, pero había dejado muchas cosas suyas por ahí: en el ropero, en la mesa de luz, en la estantería de aglomerado. Un poquito cada día, cada noche, cada instante revisaba algún lugar. La mayor parte de las cosas eran intrascendentes: un poco de ropa vieja, papeles de trabajo, objetos sin importancia que van quedando por allí. También estaba la pistola. De vez en cuando, por la noche cuando mi abuela ya se había ido a dormir, la sacaba de su cajita agarrándola sólo con la puntita de los dedos y siempre se me venía a la cabeza el refrán: -“A las armas las carga el diablo”.- y el diablo se me presentaba en la habitación como una amenaza velada, un peligro del azar pero también, como un hombre muy viejo y triste que no recuerda si lo hizo o lo va a hacer y al pobre se le mezclan las imágenes de un pasado que no sabe si él mismo se inventó. Y, sigilosamente, la volvía a guardar. En el estante estaban los libros. Los tres tomos rojos que decían en el lomo “El Che” y yo recordaba cuando la maestra de primer grado había dicho que estaba mal decir “che” y yo no le había creído ya que mi papá tenía un libro llamado así. Había libros de economía, de política y de historia. Ninguno me interesó, pero un día encontré uno de poesía y lo empecé a leer. Al principio lo leía y lo volvía a dejar en su lugar, pero de a poco fue quedándose más tiempo sobre la mesa de luz. Fue convirtiéndose en mi libro de cabecera. No fue mi primer libro. Desde muy chica leía, pero nunca me había enganchado con un libro de poesía y nunca un libro había cobrado mayor importancia sobre los demás. El libro se llamaba “Palabras” y su autor Jacques Prevert. Yo ya escribía. Cada noche se convirtió en un ritual. Fue, creo, mi entrada en la adolescencia. Cada noche leía uno, dos, tres poemas y escribía. No leía el libro de forma ordenada, no era necesario. No importaba si ya había leído una o cinco veces ese poema. No era un problema dejar un poema a la mitad porque se me había ocurrido algún verso. Estaban las noches de leer los favoritos: “A mi casa”, “París at night”, “Canción del carcelero” etc. Estaban las noches de probar con los que no recordaba si había leído o no. Y de vez en cuando, me daba a la larga jornada del “poema especial”. Se llamaba “Recuerdos de familia o el angel carcelero”. Era uno de mis favoritos y muy largo. Leerlo me transportaba: por momentos me divertía, por momentos quería llorar junto a sus miserias. No sé cuánto tiempo pasó, quizá dos o tres años. Ese libro siempre estaba en mi mesa de luz junto al cuaderno donde yo escribía, y de a poco, junto a otros que iban variando. Cuando me fui de la casa de mi abuela me llevé el libro. Y nunca lo devolví. De vez en cuando encuentro el libro en el desorden de la biblioteca y pienso con culpa que debería estar en algún lugar especial, como si fuera una reliquia, algo más que los demás. Pero allí lo vuelvo a dejar, que se vuelva a perder, porque sé que de todas maneras lo voy a volver a encontrar.
Cuando tenía 12 años vivía en la casa de mi abuela y dormía en la habitación de mi papá. Él ya se había ido, pero había dejado muchas cosas suyas por ahí: en el ropero, en la mesa de luz, en la estantería de aglomerado. Un poquito cada día, cada noche, cada instante revisaba algún lugar. La mayor parte de las cosas eran intrascendentes: un poco de ropa vieja, papeles de trabajo, objetos sin importancia que van quedando por allí. También estaba la pistola. De vez en cuando, por la noche cuando mi abuela ya se había ido a dormir, la sacaba de su cajita agarrándola sólo con la puntita de los dedos y siempre se me venía a la cabeza el refrán: -“A las armas las carga el diablo”.- y el diablo se me presentaba en la habitación como una amenaza velada, un peligro del azar pero también, como un hombre muy viejo y triste que no recuerda si lo hizo o lo va a hacer y al pobre se le mezclan las imágenes de un pasado que no sabe si él mismo se inventó. Y, sigilosamente, la volvía a guardar. En el estante estaban los libros. Los tres tomos rojos que decían en el lomo “El Che” y yo recordaba cuando la maestra de primer grado había dicho que estaba mal decir “che” y yo no le había creído ya que mi papá tenía un libro llamado así. Había libros de economía, de política y de historia. Ninguno me interesó, pero un día encontré uno de poesía y lo empecé a leer. Al principio lo leía y lo volvía a dejar en su lugar, pero de a poco fue quedándose más tiempo sobre la mesa de luz. Fue convirtiéndose en mi libro de cabecera. No fue mi primer libro. Desde muy chica leía, pero nunca me había enganchado con un libro de poesía y nunca un libro había cobrado mayor importancia sobre los demás. El libro se llamaba “Palabras” y su autor Jacques Prevert. Yo ya escribía. Cada noche se convirtió en un ritual. Fue, creo, mi entrada en la adolescencia. Cada noche leía uno, dos, tres poemas y escribía. No leía el libro de forma ordenada, no era necesario. No importaba si ya había leído una o cinco veces ese poema. No era un problema dejar un poema a la mitad porque se me había ocurrido algún verso. Estaban las noches de leer los favoritos: “A mi casa”, “París at night”, “Canción del carcelero” etc. Estaban las noches de probar con los que no recordaba si había leído o no. Y de vez en cuando, me daba a la larga jornada del “poema especial”. Se llamaba “Recuerdos de familia o el angel carcelero”. Era uno de mis favoritos y muy largo. Leerlo me transportaba: por momentos me divertía, por momentos quería llorar junto a sus miserias. No sé cuánto tiempo pasó, quizá dos o tres años. Ese libro siempre estaba en mi mesa de luz junto al cuaderno donde yo escribía, y de a poco, junto a otros que iban variando. Cuando me fui de la casa de mi abuela me llevé el libro. Y nunca lo devolví. De vez en cuando encuentro el libro en el desorden de la biblioteca y pienso con culpa que debería estar en algún lugar especial, como si fuera una reliquia, algo más que los demás. Pero allí lo vuelvo a dejar, que se vuelva a perder, porque sé que de todas maneras lo voy a volver a encontrar.
06 enero 2014
cuentos chinos mamita!
tan colgado como tengo el blog, no hice un saludo de fin de año como tengo acostumbrado. No sé si es porque no se me ocurre nada o porque todo este asunto del blog está muy denseado ya. Mientras tanto y para no perder la oportunidad de saludar las cosas que se terminan, encontré este viejo chat guardado quién sabe dónde y por qué entre las cosas bizzarras de la vida.
Ronin dice:
dime
Ronin dice:
amor
Ronin dice:
quepaso?
Ronin dice:
estan presos?
MalditAmeba! dice:
no. somos delincuentes libres
Ronin dice:
Ronin dice:
mamita
Ronin dice:
llamo a la policia
Ronin dice:
?????
MalditAmeba! dice:
y qué le vas a decir? vi tres manos
sospechosas?
Ronin dice:
que pregunta?
Ronin dice:
que dijo?
MalditAmeba! dice:
que le vas a decir a la policia?
Ronin dice:
que tu my estas rompendo las pelotas
Ronin dice:
con esos cuentos chinos
01 noviembre 2013
La fiesta de las camelias
Mi mamá y
yo
Esperamos
que florezcan
Las
camelias
Para poder
verlas
No importa
otra cosa
Más que las
camelias
Este
invierno
Pero no
aprendemos
a esperar
cortamos
los tallos
y los
tiramos al fuego
Este
invierno
No habrá
nada más
Perfecto
Que el
fuego
Estoy empezando a pensar en un nuevo libro. Los textos ya estan escritos, sólo miro atras y pienso. Voy a empezar a seleccionar, reescribir, tachar a mansalva, terminar lo que alguna vez quedó en stand by y dar mil vueltas en espiral. De repente me encuentro con algo que quedó perdido en un cuaderno, como este poema de arriba. No sé qué hacer con estas cosas: poemas que abandoné, porque no los entendía/ apreciaba/ o lo que fuere, se paran ahí, delante mio, levantan las manos y me hacen un gesto procaz: agarrame esta. Y yo no sé qué hacer con estas cosas.
07 octubre 2013
AUSENCIA (Félix Lope de Vega y Carpio )
Ir y quedar, y con quedar partirse,
partir sin alma, ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;
arder como la vela y consumirse
haciendo torres sobre la tierna arena;
caer de un cielo y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;
hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada sobre la fe paciencia,
creer sospechas o negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
y es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma y en la vida infierno.
y lo que es temporal llamar eterno;
es lo que llaman en el mundo ausencia,
(de casualidad me crucé con este. creo que algún día debería darle una oportunidad a los españoles de épocas terremotas)
partir sin alma, ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;
arder como la vela y consumirse
haciendo torres sobre la tierna arena;
caer de un cielo y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;
hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada sobre la fe paciencia,
creer sospechas o negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
y es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma y en la vida infierno.
y lo que es temporal llamar eterno;
es lo que llaman en el mundo ausencia,
(de casualidad me crucé con este. creo que algún día debería darle una oportunidad a los españoles de épocas terremotas)
04 julio 2013
Required field must not be blank Omitir advertencia
desplazar el tiempo hacia atras y lograr un nuevo hueco de presente (o todo eso que uno quiere decir cuando "ganas de tirar la Sube al tacho de vacio")
Required field must not be blank Omitir advertencia
claro que el cuadro de referencia no debe estar en blanco (o lo que me quieras decir)
11 abril 2013
discurso sobre la muerte
Bueno, no voy a hablar sobre la muerte
porque sobre eso yo no sé qué decir.
si hablo aparecen burbujas
que luego se explotan entre sí.
Si digo, será de una forma concreta y pequeña
como una foto de un lugar visitado
o una maqueta de un futuro edificio.
Sólo algunas personas que conozco
saben de la muerte
y muy pocas hablan de ella:
A veces es un día en la playa, tiempo atrás
o ese rulo sobre la oreja que era
tan gracioso,
pero a veces es puro indiferencia
puro callarse, estar de cara a la tierra
y la frente soleada.
Casi nadie habla de sus muertos
se los tienen guardados
abrigaditos
en sus trajes de muertos
en la noche
oscura.
Alguna vez se habrán los muertos
sentido soleados y frescos
debajo del viento.
Los hijos que ahora no hablan de ellos
se endurecen y mueren otra vez.
El sol arriba
y el viento
siguen comiéndose nuestras palabras.
Menos de la mitad de los muertos que conozco
hablan
pero todos hacen burbujas
que luego se explotan entre sí.
porque sobre eso yo no sé qué decir.
si hablo aparecen burbujas
que luego se explotan entre sí.
Si digo, será de una forma concreta y pequeña
como una foto de un lugar visitado
o una maqueta de un futuro edificio.
Sólo algunas personas que conozco
saben de la muerte
y muy pocas hablan de ella:
A veces es un día en la playa, tiempo atrás
o ese rulo sobre la oreja que era
tan gracioso,
pero a veces es puro indiferencia
puro callarse, estar de cara a la tierra
y la frente soleada.
Casi nadie habla de sus muertos
se los tienen guardados
abrigaditos
en sus trajes de muertos
en la noche
oscura.
Alguna vez se habrán los muertos
sentido soleados y frescos
debajo del viento.
Los hijos que ahora no hablan de ellos
se endurecen y mueren otra vez.
El sol arriba
y el viento
siguen comiéndose nuestras palabras.
Menos de la mitad de los muertos que conozco
hablan
pero todos hacen burbujas
que luego se explotan entre sí.
13 febrero 2013
hasta que no quede más nada
imaginarse poemas
flotando como peces muertos
en el agua podrida
la luna dará una luz de cueva
a toda la imagen
pero el sol la proyecta
ridícula
sobre el tráfico de una avenida
llueven peces muertos
los autos van a esa deriva
manchas de aceite
sobre el agua incansable
las calles se evaporan
las alcantarillas gorgotean
hay peces muertos en los balcones
y la gente se acostumbra
y los deja colgando
en la pestilencia
en la mansedumbre
y es tan común habitar un pez muerto
darle cuerda al comenzar el día
y afilar los cuchillos
sondear con abrelatas
sus entrañas
las suyas
cuándo?
las suyas
cómo?
con abrelatas
con intención de masticar, tragar, digerir, cagar y en fin
domesticar
en la imaginación de todas las cosas
hay lugares en donde decir "poema"
es decir una metáfora
sobre cualquier cosa
en esos lugares no se dice "poema"
a cada rato
pero pese a la indeterminación
de la palabra
de vez en cuando se dice
y eso no es poca cosa.
flotando como peces muertos
en el agua podrida
la luna dará una luz de cueva
a toda la imagen
pero el sol la proyecta
ridícula
sobre el tráfico de una avenida
llueven peces muertos
los autos van a esa deriva
manchas de aceite
sobre el agua incansable
las calles se evaporan
las alcantarillas gorgotean
hay peces muertos en los balcones
y la gente se acostumbra
y los deja colgando
en la pestilencia
en la mansedumbre
y es tan común habitar un pez muerto
darle cuerda al comenzar el día
y afilar los cuchillos
sondear con abrelatas
sus entrañas
las suyas
cuándo?
las suyas
cómo?
con abrelatas
con intención de masticar, tragar, digerir, cagar y en fin
domesticar
en la imaginación de todas las cosas
hay lugares en donde decir "poema"
es decir una metáfora
sobre cualquier cosa
en esos lugares no se dice "poema"
a cada rato
pero pese a la indeterminación
de la palabra
de vez en cuando se dice
y eso no es poca cosa.
escamosa
entonces siglos de minutos después uno vuelve. Ah...qué lindo considerar a la escritura como un lugar habiendo tantos lugares a los que uno ya no puede regresar.
pero estoy, ahora sí, sin dirección en la escritura; necesito un lugar que me reordene, aunque sea un lugar común, el tópico más visitado de todos. Cual es? el amor? la soledad? la muerte?
El amor? Qué voy a decir del amor ahora? el hombre es el animal que más complicado está en ese asunto. Ahora me divaga la sesera si quiero hablar de eso. Ahora estoy plena de puas. Lo que ahora es no tiene sentido de mañana. No va a encontrar una dirección.
La soledad? Punto y aparte.
La muerte.
quizá habría que pensar en otra trivia, algo que sea como...: Felinos, Corte y Confección y Remolinos de recuerdos.
Felinos: de todas las modalidades de reproducción que conozco la de los felinos debe ser una de las peorcitas.
Corte y Confección: el punto más fácil es el solitario. La aguja se va y se va. El corte más importante es el definitivo.
Remolinos de recuerdos: El sábado me subí a la higuera para juntar higos. Creo que hacía como 20 años que no me trepaba. Cuando eramos chicos construimos una "casa" en la higuera. La casa era un tablón pequeño cruzando las ramas, lo demás era imaginación. Estábamos los tres sobre la higuera y peleábamos Esa puede ser una buena definición del amor en algun lugar donde se definan cosas. No acá, por supuesto. Acá es todo divagar.
Pero 20 años después la leche de la higuera pegada al cuerpo ardía como ella sola, es decir, como un emjambre de hormigas invisibles picoteandote el cuerpo. Después de juntar dos bolsas de higos bajé, me metí corriendo en la ducha y refregué mi piel con jabón. No recordaba haberme sentido tan incomoda de chica. Recordaba la picazón, pero era algo más transitable. Mi piel cambió. Mi piel está llena de púas.
Bueno, ahora sí, hablando en serio, necesito encontrar un nuevo sentido (¿un nuevo proyecto?) a la escritura. Pero yo no sé si es que no me sale inventar hábitos nuevos o estoy demasiado comprometida (complicada) con los viejos.
pero estoy, ahora sí, sin dirección en la escritura; necesito un lugar que me reordene, aunque sea un lugar común, el tópico más visitado de todos. Cual es? el amor? la soledad? la muerte?
El amor? Qué voy a decir del amor ahora? el hombre es el animal que más complicado está en ese asunto. Ahora me divaga la sesera si quiero hablar de eso. Ahora estoy plena de puas. Lo que ahora es no tiene sentido de mañana. No va a encontrar una dirección.
La soledad? Punto y aparte.
La muerte.
quizá habría que pensar en otra trivia, algo que sea como...: Felinos, Corte y Confección y Remolinos de recuerdos.
Felinos: de todas las modalidades de reproducción que conozco la de los felinos debe ser una de las peorcitas.
Corte y Confección: el punto más fácil es el solitario. La aguja se va y se va. El corte más importante es el definitivo.
Remolinos de recuerdos: El sábado me subí a la higuera para juntar higos. Creo que hacía como 20 años que no me trepaba. Cuando eramos chicos construimos una "casa" en la higuera. La casa era un tablón pequeño cruzando las ramas, lo demás era imaginación. Estábamos los tres sobre la higuera y peleábamos Esa puede ser una buena definición del amor en algun lugar donde se definan cosas. No acá, por supuesto. Acá es todo divagar.
Pero 20 años después la leche de la higuera pegada al cuerpo ardía como ella sola, es decir, como un emjambre de hormigas invisibles picoteandote el cuerpo. Después de juntar dos bolsas de higos bajé, me metí corriendo en la ducha y refregué mi piel con jabón. No recordaba haberme sentido tan incomoda de chica. Recordaba la picazón, pero era algo más transitable. Mi piel cambió. Mi piel está llena de púas.
Bueno, ahora sí, hablando en serio, necesito encontrar un nuevo sentido (¿un nuevo proyecto?) a la escritura. Pero yo no sé si es que no me sale inventar hábitos nuevos o estoy demasiado comprometida (complicada) con los viejos.
27 diciembre 2012
compilado fin del mundo y mañana a pagar las cuentas
Mientras no se coman las palabras
y terminemos hablando sólo con puntos
suspensivos
*
Los mayas fueron los primeros en saber
contar hasta cero
contar
con el cero
*
Consideraciones acerca del espacio público
está todo privado
La publicidad quiere venderte algo
proclamando implicitamiente que ya le pertenece tu espacio
Las cámaras te filman todo
el tiempo
para que te sientas seguro
ser humano
*
Llega un
momento en que
Toda
palabra
Ya es una
marca de algo
Toda
tristeza es consentida
Por un
sistema de significantes
Normalizados
Y ya no se
puede decir
Ni lo
blanco
Ni lo negro
Ni lo que
un día se rompió
*
Un montón
de carteles
Te invitan
A ir
A comer
A tener
A ser
Y no puedo
explicar
Que parte
de mí
No puede
entrar
*
Imaginate
Una
cantidad de piernas
Corriendo
una maratón
Corroen los
sudores
Nuevas
fragancias se venden
Y es
natural
Que los
hombres usen
Las
zapatillas de “gran poder”
Y las chicas
jadeen
Con
plataformas
“más linda
así”
Una maratón
cada mañana
La veo
pasar
Estoy
llegando tarde
Una jauría
de perros
Rabiosos me
muerden
Los talones
Ellos
tampoco saben
A donde
vamos
Y
contribuyen
A mi
confusión
¿A dónde
Quiero
llegar
Entre todo
Este
espanto?
*
Una mujer
Una mujer
Una mujer
atrás
Una mujer
atrás
Una mujer
atrás
Una mujer
atrás
De un
vidrio
Empañado
*
No es que
no me vayan a creer
No me van a
querer escuchar
Hay que ser
sumamente entretenido
Para que no
bostecen
¡ay, si bostezan!
En la cara
se abre la mecha
Este
edificio explota
La ciudad
queda en ruinas
Y ahora no
hay mapa
No hay ruta
No hay un
turista
Sacando una
estupida foto
No es que
no me crean
Es que vi a
la ciudad
Cuando
estaba desierta
Y vi cada
una de sus caras dormidas
En un gran
cartel de publicidad
Medio
denso
La patria
es más que esta división
Muchos más
son los que no están ni en uno
Ni en otro
bando
Muchos los
que no son la oposición
Ni la
oposición de la oposición
O sea, el
oficialismo
La patria puede
ser también
Ese invento
que da de comer
A esos dos
bandos
La patria
flamea
Como una publicidad
En el mastil
De…
Dos bandos
Uno sacude
Otro
sostiene
Y eyaculan
una patria
La patria
se alechiza
Y cae
gomoza, traslucida
Sobre la
realidad
Se advierte
que la patria
Fecunda así
Una
cantidad de lexemas vacíos
(ay, nos
pusimos un poco lingüísticos
O sea, es
una paja)
Hay una
plaga de discursos vacíos
Comiéndose
por la cola
Y vomitándose
por el culo
Y la patria
flamea
Como una
publicidad de
Coca
cola
Uy, la
patria
Se me hace
agua la boca
La patria
se babosea
Escupe
globitos de saliva
Detergentes
espumosos al aire
No
biodegradables
Hipercombustibles
Pero no
arrojados en el lugar adecuado
Y que sólo
besan la nada
En
corruptelas
Ahora sí el
poema
Se
convirtió
En el
sin-sentido absoluto
Hay que
terminar
Hablar de
la patria
Se pone
medio denso.
Instrucciones para convertirse en escarabajo pelotero
Escarabajo pelotero: “aquel
que renace por sí mismo”
“simboliza la transformación
constante de la existencia”
1-
para que su corazón no declare en contra suyo
déselo de comer a un escarabajo
2-
El escarabajo no retrocede,
hace la suya,
su bola de mierda.
Es cierto que la maneja
con una difícil maniobra
de tracción trasera,
pero que apunta siempre
hacia el porvenir.
Con el ritmo del sol
se dirige hacia la muerte
seguro de todo amanecer.
No es la resurrección cristiana.
Es volver acá, al mismo punto del que partí,
pero siendo otro.
Un escarabajo en fin, pero otro.
La transformación continúa
no nos hace mejores,
sólo coherentes con la realidad.
Deberíamos aprender más de la naturaleza
observarla
detectar sus principios sin ánimo
de extraerle el jugo gástrico
para venderlo por docena.
Pero estamos negados al escarabeo.
La consciencia de la transformación.
3-
Una persona enamorándose,
es un escarabajo en esencia.
Percibe la transformación,
no puede evitarlo.
A veces quisiera,
porque tiene la certeza
de una noche plena por venir
Pero se entrega
como el paso a la mañana
con el ritmo del sol.
4-
Ojala que las generaciones que vienen
Nos tilden de haber sido retro
Que sean futuristas
Que no adoren a los Beatles
Que no discutan si Maradona es
Fue o se hace
Y le cambien el nombre a todas las calles
Que se enamoren como si
Nunca hubiese existido poesía
Y la estuviesen inventando
Justo en ese momento
Que se parezcan un poco a nosotros
Porque también fuimos humanos
Y también nosotros
Hicimos poesía
Justo en ese momento
5-
Si un escarabajo está en el desierto
Y se prende un faso
Hace piruetas.
Con las patas traseras arrastra
La pelota
Con la delantera va tomando impulso
De repente se yergue
Y queda haciendo una parada de manos
Perfecta
Sigue girando la pelota en el aire
Con las patas traseras, que ahora arriba
Revocaron el orden del sistema
Ahora ya no se puede ir ni
Hacia arriba ni hacia abajo
Estamos detenidos
Pero qué deleite girar la pelota
En el aire
Darle perfección a su redondez
Compararla con el sol
Ofrendarla al sol
Y que el sol nos enseñe
Que también se puede
Caminar de-coté
6-
El escarabajo en día nublado
Quedarse un toque en casa
Un poco de encierro
Darse al fenómeno del agujero
Esperar que el clima y el tono cambien
Si total, hay mierda para rato
Y uno tiene este gran corazón delator adentro.
26 diciembre 2012
sin título
para fer
Los sonidos
en el bosque
Deben ser
como amaneceres
Pero enroscados
en un sol oculto
Una elipsis
del tiempo
Espiral de
las hojas que
Siempre
mueren y crecen
Donde
estabas se hizo nido
El frío
Los
escarabajos hacen su bola
Y llega la
golondrina
Donde
estabas el silencio
Pide
permiso
Y pregunta
por el bosque
Pasa un
avión volando bajito
Montañas de
basura
Se posan en
los suburbios
Donde
estabas un enjambre de ratas
Hace
trabajo de hormiga
Se esconde
en el pastizal
Y adivino
sus ojitos
Mirándome
desde la oscuridad
cajita de música
Construí
esta cajita
Para que
cierres los ojos
Y veas un
mundo
De sonidos
huecos
Ahora la
música termina
Y se abren
las puertas
Por las
calles el viento
Un
colectivo frena
Las monedas
caen por la ranura
El radiador
ronronea
La tele no
se/me escucha
El globo
está dando vueltas
El
Apocalipsis de sed llegará
Pero
evitemos las notas densas
Vamos a
bailar
En la barra
la cerveza está cara
Pero
alguien trajo algo para fumar
La tierra se alinea a sí misma con el centro de la galaxia
Segun los mayas (dice wikipedia y otros núcleos de la sabiduría universal) el ciclo que terminó en diciembre de este año fue el final del miedo. Esto no tiene nada que ver con lo que voy a publicar pero no se me ocurrió otra manera de comenzar. Llegamos a un nuevo fin de año para el blog, Fue un año medio abandonativo de blog, algo apocalíptico quizá, pero acá estamos. Entonces para festejar esta sobrevivencia, este confluir caprichoso con la poesía, esta falta de adecuación con la realidad y lo ultimo que importa, las ganas; y festejar siempre los nuevos ciclos, y los nuevos soles y las nuevas expectativas y...y...y...toda esa bazofia exaltativa, claro, para festejar y mirar atrás voy a publicar los textos no publicados de este año (o ciclo imaginario de mi cabecha), los que quedaron rezagados por alguna razón, íntimos raros, negligentes o considerados como eventos performativos
de este minuto
de silencio voy a festejar, he dicho
de este minuto
de silencio voy a festejar, he dicho
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