26 octubre 2017
25 octubre 2017
Resolana
a veces la luz
llega indirecta
desde un corner de la gloria
se sostiene y cae
menguándose
en la habitación 16
creo que la vez más lejos
(la muerte se acerca)
aun la luz
persiste se entromete
esta aunque disuelta
entre las pestañas
un grano de polvo
una palabra
la puerta que se abre
el suero y la morfina
una caricia y el cuerpo
quizá vuela también
como todas las cosas alrededor
a veces la luz
llega indirecta
abre un ojo y nos siente
sus miles de pupilas
adentro nos brillan
un caos
una llama
un albatros
a veces la luz
(Estoy trabajando con este poema, es uno de esos que una siente que no tienen solución. Esta es la tercer versión y quiza haya otras. Es un poema en memoria de mi amiga Pame pero aun siento que no está a su altura)
14 octubre 2017
Gobo
esta es una ceremonia
a la que ninguna palabra
esta invitada
y todas intentan
sembrar la discordia
ninguna quiere
bailar con la reina (la muerte)
en lo sublime de sus movimientos
la torpeza del pisoton
el resto de las palabras
no sabe bailar con tanta perfección
todo blanco
lo mas elocuente sería
todo blanco
una habitación completamente blanca
elocuente?
locus?
un lugar para la muerte?
si es ella y solo ella
Sí, ella es la reina
gobo loco, gobo
dónde esta mi amiga?
gobo picaflor
gobo agua
donde fluye?
a donde le mando mi mensaje de amor?
donde la escucho?
gobo loco, gobo
(en la abstinencia de tabaco no podía conciliar el sueño, el sueño tranquilo en el que uno se deja ir e iba pensando o soñando o pensando un tonto poema a un nombre de dios inventado, no recuerdo qué le decía ni por qué)
Gobo, gobo loco
a vos te cuesta hablarnos
como a nosotros
hablarle a los muertos?
a la que ninguna palabra
esta invitada
y todas intentan
sembrar la discordia
ninguna quiere
bailar con la reina (la muerte)
en lo sublime de sus movimientos
la torpeza del pisoton
el resto de las palabras
no sabe bailar con tanta perfección
todo blanco
lo mas elocuente sería
todo blanco
una habitación completamente blanca
elocuente?
locus?
un lugar para la muerte?
si es ella y solo ella
Sí, ella es la reina
gobo loco, gobo
dónde esta mi amiga?
gobo picaflor
gobo agua
donde fluye?
a donde le mando mi mensaje de amor?
donde la escucho?
gobo loco, gobo
(en la abstinencia de tabaco no podía conciliar el sueño, el sueño tranquilo en el que uno se deja ir e iba pensando o soñando o pensando un tonto poema a un nombre de dios inventado, no recuerdo qué le decía ni por qué)
Gobo, gobo loco
a vos te cuesta hablarnos
como a nosotros
hablarle a los muertos?
26 abril 2017
Ginkgo Biloba
25 de abril
el despegue fue puntual
antes de elevarnos sobre las nubes de humo
vimos las llamas y algún que otro
espejo de agua turbia
ni un rastro de las caravanas
de los que no llegaron a tiempo
10 de mayo
nos dijeron que podríamos construir una nueva casa
y acá estamos, boyando en el espacio
somos una pequeña galaxia
encerrada en sí misma
cada vez que miro por la ventanilla
veo aquella noche de mi adolescencia
cuando subimos los colchones al techo
y nos quedamos esperando que algo sucediera
rodeadas de una fiesta lejana y quieta
17 de mayo
una máquina nos provee de oxigeno
una lámpara nos da luz
el refractor de asteroides, materia comestible
algunos permanecen en silencio
mirando relojes que
ya nada significan
otros se enamoran de sus compañeros
de viaje e inventan versiones de la felicidad
tierra afuera
13 de junio
un niño nació y fue nombrado
20 de junio
vimos una luz con espirales
parecía una araña y un arcoíris al mismo tiempo
sus brazos nos rodearon
y luego todo se oscureció
ahora mis cómplices duermen
yo escribo lo que veo
para poder nombrarme
nuevamente
con el nombre de mis muertos
25 de junio
la nave arribó
recogemos todos nuestros pobres bártulos
y ya pisando tierra firme
alguien dice casa y
planta una idea
como quien traza los cimientos
somos un grupo de humanos
sobre el desierto
13 abril 2017
El hilo (2da versión)
El hilo
Hubiese sido mejor con un hilo del mismo
color, pero no encontré. Frente al espejo me vuelvo a poner el saco. El primer
botón es el que acabo de coser. Sostengo el botón con tres dedos de mi mano
izquierda. Tengo que comprar hilos de diferentes colores, no puede ser que sólo
tenga blanco. Igual es un color que siempre queda bien. Pongo el dedo gordo dentro del ojal. Peor
hubiese sido pegar un botón con hilo rojo en un saco blanco. En todo caso puedo
pasar por la mercería en la semana y comprar varios carreteles. El tema era no
perder el botón, me costó encontrarlo. Luego de que Carlos se fuera anduve de
rodillas por toda la cocina y casi me corto. En el instante en que acerco el
botón al ojal tengo miedo de que vuelva a saltar y deba buscarlo ahora debajo
de la cama, detrás de la cómoda o que ya no pueda volverlo a encontrar. Este
saco me lo regaló mamá, dijo que los colores fuertes me quedan bien. Un saco
rojo. Y ella siempre nota esas cosas: los colores, las combinaciones, los hilos
que cuelgan de los ruedos, los botones que faltan o cuando las hombreras no
están en su justo lugar. Un saco rojo con botones rojos. Y no sería agradable
que note que al saco le falta un botón y justo hoy que es día de fiesta. Es
graciosa la palabra hombreras. A
Carlos no le gustan, dice que son falsas y hacen que mi cara parezca más chiquita
y cuando aquella vez mamá preguntó por las hombreras de la blusa, le dije que
me había cansado. Y es cierto, a veces me canso. Mi rostro frente al espejo. Ya
no se nota que estuve llorando. El botón comienza a pasar por dentro del ojal.
Está cosido con hilo blanco. Si Carlos no regresa voy a ir sola a la fiesta,
mamá es inteligente y nunca pregunta por esas cosas. Ella sólo dice qué bueno que viniste, las tías trajeron
dulce de quinotos del campo porque saben que te gusta. Y si Carlos vuelve a
horario verá que le preparé su traje y los zapatos están lustrados. Que el
botón está en su lugar y no hay de qué preocuparse, que soy yo la tonta y si no
quiere ir a la fiesta no vamos. Pero si vamos, nadie va a preguntar ¿por qué
falta un botón en el saco? Ya junté la taza rota, cosí el botón, ya me quité el
maquillaje corrido y me pinté nuevamente. La pequeña marca roja en mi mejilla
está cubierta con polvo blanco, blanco como el hilo del botón rojo dentro del
ojal. ¿Y si mamá pregunta por qué el hilo blanco? ¿Y si alguien pregunta por
qué el hilo blanco?
09 enero 2017
sin titulo, enero 2017
ahora ella pasa sus días
reproduciendo cactus
mira como crecen
echan sus flores
o mueren
irreversible
ella
los contempla
abre su mano
y dice
era así de pequeño
el sol, la lluvia o el aire
les dan vida o los dañan
el cancer adentro suyo
se expande
luego este pedazo
que saqué de aquel
va a crecer en otra maceta
luego otra forma de sosiego
otro reino incomprensible
vendrá a imitar la mano
que se abre
podré decir que hay algo del sol
algo del tiempo
y la oscuridad necesaria
pero el gesto
el gesto no
no se reproduce
no es cantidad de manos
tomando todo el cuerpo
no es lo mismo
en mi mente hay sólo una mano
que se abre
se imita a sí misma
y dice
no es hermoso?
reproduciendo cactus
mira como crecen
echan sus flores
o mueren
irreversible
ella
los contempla
abre su mano
y dice
era así de pequeño
el sol, la lluvia o el aire
les dan vida o los dañan
el cancer adentro suyo
se expande
luego este pedazo
que saqué de aquel
va a crecer en otra maceta
luego otra forma de sosiego
otro reino incomprensible
vendrá a imitar la mano
que se abre
podré decir que hay algo del sol
algo del tiempo
y la oscuridad necesaria
pero el gesto
el gesto no
no se reproduce
no es cantidad de manos
tomando todo el cuerpo
no es lo mismo
en mi mente hay sólo una mano
que se abre
se imita a sí misma
y dice
no es hermoso?
13 diciembre 2016
Presentación: Instrucciones para convertirse en escarabajo pelotero
mi mamá y yo
esperamos que florezcan
las camelias
para poder verlas
no importa otra cosa
más que las camelias
este invierno
pero no aprendemos
a esperar
cortamos los tallos
y los tiramos al fuego
este invierno
no habrá nada
más perfecto
que el fuego
Este sábado se presenta mi primer publicación no-auto-publicada. Para mí es una fiesta. Es la fiesta de lo que no es perfecto y del remo, la fiesta de lo bello y lo turbio, del fuego. Los espero para celebrar las transformaciones.
Sábado 17 de diciembre
La sede
Acevedo 1182. Buenos Aires. Argentina. Planeta Tierra
21 hs
08 diciembre 2016
Living público
Este sábado leo por primera vez en el Bar de la Tribu, un espacio mítico de la cultura under de Buenos Aires junto a poetas que admiro (lease: Gabriela Clara Pignataro soy tu fan) convocada por los grosos de la editorial Nulú Bonsai. Qué más se puede pedir para este fin de año? ah, sí, se puede pedir más! Sábado 17 presentación de mi fanzine "instrucciones para convertirse en escarabajo pelotero''
Sábado 10 de diciembre
Auditorio La tribu
Lambaré 873, 22hs
04 diciembre 2016
28 noviembre 2016
Festival Enlaces
El 3 de diciembre estoy invitada a leer en el Festival Enlaces. Será en la Sede Caseros de la UNTREF (Valentín Gomez 4752) de 14 a 22hs.
06 noviembre 2016
Ejercicios: Lugares
(poema en proceso)
Patios
I
Con una manzana
Vuelvo de la casa de la vecina
Mi abuela escoba en mano
De reojo mira dice la planta
Esa la puso tu abuelo
Y vuelve a la casa suya
Los patios en esa época
Eran continuidades
Separadas por alambrados
O ligustrinas detrás de las cuales
Pasaban las tardes lentas
Del mate
Y yo, que no tuve más noticia
De mi abuelo que una foto carnet
de algún cajón
robada muerdo la manzana
Pienso en una pala
Con su cara en blanco y negro
La tumba en la fosa común
De gente que muere sin rostro
Pero la semilla en el centro
Un diente blanco
En el blanco
De su carne jugosa
Las manzanas de la vecina eran acidas
Nos gustaban por haber llegado a ellas
Trepándonos
Sostenidas en la infancia leve
Los muros crecieron
Y no supimos cuando
Un patio ya no
Podía saltarse y las plantas
Del otro dejaron de verse a la cara.
Las semillas pueden ser extremidades
Mordí la carne de mi abuelo
La infancia quedó detrás de un muro
Que uno gusta de saltar con levedad
Para ver la tierra removida
Hoy miro a mi abuela
Subida a la medianera
Bajate, le digo, te vas a caer
Y sorda como está
Responde lo que quiere
Señala la plantas
La glicina era de Jacinto
No te comas las uvas del paraíso
Aquella podala a fin del invierno
Remové la tierra
Escribo lo que dice de los patios
Que ya no veo
Y crecen plantas a mi alrededor
12 octubre 2016
Antidomingo
El próximo domingo 16 de octubre de 2016 estoy invitada a leer al antidomingo, por san telmo que tambien forma parte del mundo.
22 septiembre 2016
06 abril 2016
19 junio 2014
20 mayo 2014
memento
El libro entrañable
Cuando tenía 12 años vivía en la casa de mi abuela y dormía en la habitación de mi papá. Él ya se había ido, pero había dejado muchas cosas suyas por ahí: en el ropero, en la mesa de luz, en la estantería de aglomerado. Un poquito cada día, cada noche, cada instante revisaba algún lugar. La mayor parte de las cosas eran intrascendentes: un poco de ropa vieja, papeles de trabajo, objetos sin importancia que van quedando por allí. También estaba la pistola. De vez en cuando, por la noche cuando mi abuela ya se había ido a dormir, la sacaba de su cajita agarrándola sólo con la puntita de los dedos y siempre se me venía a la cabeza el refrán: -“A las armas las carga el diablo”.- y el diablo se me presentaba en la habitación como una amenaza velada, un peligro del azar pero también, como un hombre muy viejo y triste que no recuerda si lo hizo o lo va a hacer y al pobre se le mezclan las imágenes de un pasado que no sabe si él mismo se inventó. Y, sigilosamente, la volvía a guardar. En el estante estaban los libros. Los tres tomos rojos que decían en el lomo “El Che” y yo recordaba cuando la maestra de primer grado había dicho que estaba mal decir “che” y yo no le había creído ya que mi papá tenía un libro llamado así. Había libros de economía, de política y de historia. Ninguno me interesó, pero un día encontré uno de poesía y lo empecé a leer. Al principio lo leía y lo volvía a dejar en su lugar, pero de a poco fue quedándose más tiempo sobre la mesa de luz. Fue convirtiéndose en mi libro de cabecera. No fue mi primer libro. Desde muy chica leía, pero nunca me había enganchado con un libro de poesía y nunca un libro había cobrado mayor importancia sobre los demás. El libro se llamaba “Palabras” y su autor Jacques Prevert. Yo ya escribía. Cada noche se convirtió en un ritual. Fue, creo, mi entrada en la adolescencia. Cada noche leía uno, dos, tres poemas y escribía. No leía el libro de forma ordenada, no era necesario. No importaba si ya había leído una o cinco veces ese poema. No era un problema dejar un poema a la mitad porque se me había ocurrido algún verso. Estaban las noches de leer los favoritos: “A mi casa”, “París at night”, “Canción del carcelero” etc. Estaban las noches de probar con los que no recordaba si había leído o no. Y de vez en cuando, me daba a la larga jornada del “poema especial”. Se llamaba “Recuerdos de familia o el angel carcelero”. Era uno de mis favoritos y muy largo. Leerlo me transportaba: por momentos me divertía, por momentos quería llorar junto a sus miserias. No sé cuánto tiempo pasó, quizá dos o tres años. Ese libro siempre estaba en mi mesa de luz junto al cuaderno donde yo escribía, y de a poco, junto a otros que iban variando. Cuando me fui de la casa de mi abuela me llevé el libro. Y nunca lo devolví. De vez en cuando encuentro el libro en el desorden de la biblioteca y pienso con culpa que debería estar en algún lugar especial, como si fuera una reliquia, algo más que los demás. Pero allí lo vuelvo a dejar, que se vuelva a perder, porque sé que de todas maneras lo voy a volver a encontrar.
Cuando tenía 12 años vivía en la casa de mi abuela y dormía en la habitación de mi papá. Él ya se había ido, pero había dejado muchas cosas suyas por ahí: en el ropero, en la mesa de luz, en la estantería de aglomerado. Un poquito cada día, cada noche, cada instante revisaba algún lugar. La mayor parte de las cosas eran intrascendentes: un poco de ropa vieja, papeles de trabajo, objetos sin importancia que van quedando por allí. También estaba la pistola. De vez en cuando, por la noche cuando mi abuela ya se había ido a dormir, la sacaba de su cajita agarrándola sólo con la puntita de los dedos y siempre se me venía a la cabeza el refrán: -“A las armas las carga el diablo”.- y el diablo se me presentaba en la habitación como una amenaza velada, un peligro del azar pero también, como un hombre muy viejo y triste que no recuerda si lo hizo o lo va a hacer y al pobre se le mezclan las imágenes de un pasado que no sabe si él mismo se inventó. Y, sigilosamente, la volvía a guardar. En el estante estaban los libros. Los tres tomos rojos que decían en el lomo “El Che” y yo recordaba cuando la maestra de primer grado había dicho que estaba mal decir “che” y yo no le había creído ya que mi papá tenía un libro llamado así. Había libros de economía, de política y de historia. Ninguno me interesó, pero un día encontré uno de poesía y lo empecé a leer. Al principio lo leía y lo volvía a dejar en su lugar, pero de a poco fue quedándose más tiempo sobre la mesa de luz. Fue convirtiéndose en mi libro de cabecera. No fue mi primer libro. Desde muy chica leía, pero nunca me había enganchado con un libro de poesía y nunca un libro había cobrado mayor importancia sobre los demás. El libro se llamaba “Palabras” y su autor Jacques Prevert. Yo ya escribía. Cada noche se convirtió en un ritual. Fue, creo, mi entrada en la adolescencia. Cada noche leía uno, dos, tres poemas y escribía. No leía el libro de forma ordenada, no era necesario. No importaba si ya había leído una o cinco veces ese poema. No era un problema dejar un poema a la mitad porque se me había ocurrido algún verso. Estaban las noches de leer los favoritos: “A mi casa”, “París at night”, “Canción del carcelero” etc. Estaban las noches de probar con los que no recordaba si había leído o no. Y de vez en cuando, me daba a la larga jornada del “poema especial”. Se llamaba “Recuerdos de familia o el angel carcelero”. Era uno de mis favoritos y muy largo. Leerlo me transportaba: por momentos me divertía, por momentos quería llorar junto a sus miserias. No sé cuánto tiempo pasó, quizá dos o tres años. Ese libro siempre estaba en mi mesa de luz junto al cuaderno donde yo escribía, y de a poco, junto a otros que iban variando. Cuando me fui de la casa de mi abuela me llevé el libro. Y nunca lo devolví. De vez en cuando encuentro el libro en el desorden de la biblioteca y pienso con culpa que debería estar en algún lugar especial, como si fuera una reliquia, algo más que los demás. Pero allí lo vuelvo a dejar, que se vuelva a perder, porque sé que de todas maneras lo voy a volver a encontrar.
06 enero 2014
cuentos chinos mamita!
tan colgado como tengo el blog, no hice un saludo de fin de año como tengo acostumbrado. No sé si es porque no se me ocurre nada o porque todo este asunto del blog está muy denseado ya. Mientras tanto y para no perder la oportunidad de saludar las cosas que se terminan, encontré este viejo chat guardado quién sabe dónde y por qué entre las cosas bizzarras de la vida.
Ronin dice:
dime
Ronin dice:
amor
Ronin dice:
quepaso?
Ronin dice:
estan presos?
MalditAmeba! dice:
no. somos delincuentes libres
Ronin dice:
Ronin dice:
mamita
Ronin dice:
llamo a la policia
Ronin dice:
?????
MalditAmeba! dice:
y qué le vas a decir? vi tres manos
sospechosas?
Ronin dice:
que pregunta?
Ronin dice:
que dijo?
MalditAmeba! dice:
que le vas a decir a la policia?
Ronin dice:
que tu my estas rompendo las pelotas
Ronin dice:
con esos cuentos chinos
01 noviembre 2013
La fiesta de las camelias
Mi mamá y
yo
Esperamos
que florezcan
Las
camelias
Para poder
verlas
No importa
otra cosa
Más que las
camelias
Este
invierno
Pero no
aprendemos
a esperar
cortamos
los tallos
y los
tiramos al fuego
Este
invierno
No habrá
nada más
Perfecto
Que el
fuego
Estoy empezando a pensar en un nuevo libro. Los textos ya estan escritos, sólo miro atras y pienso. Voy a empezar a seleccionar, reescribir, tachar a mansalva, terminar lo que alguna vez quedó en stand by y dar mil vueltas en espiral. De repente me encuentro con algo que quedó perdido en un cuaderno, como este poema de arriba. No sé qué hacer con estas cosas: poemas que abandoné, porque no los entendía/ apreciaba/ o lo que fuere, se paran ahí, delante mio, levantan las manos y me hacen un gesto procaz: agarrame esta. Y yo no sé qué hacer con estas cosas.
07 octubre 2013
AUSENCIA (Félix Lope de Vega y Carpio )
Ir y quedar, y con quedar partirse,
partir sin alma, ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;
arder como la vela y consumirse
haciendo torres sobre la tierna arena;
caer de un cielo y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;
hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada sobre la fe paciencia,
creer sospechas o negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
y es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma y en la vida infierno.
y lo que es temporal llamar eterno;
es lo que llaman en el mundo ausencia,
(de casualidad me crucé con este. creo que algún día debería darle una oportunidad a los españoles de épocas terremotas)
partir sin alma, ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;
arder como la vela y consumirse
haciendo torres sobre la tierna arena;
caer de un cielo y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;
hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada sobre la fe paciencia,
creer sospechas o negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
y es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma y en la vida infierno.
y lo que es temporal llamar eterno;
es lo que llaman en el mundo ausencia,
(de casualidad me crucé con este. creo que algún día debería darle una oportunidad a los españoles de épocas terremotas)
04 julio 2013
Required field must not be blank Omitir advertencia
desplazar el tiempo hacia atras y lograr un nuevo hueco de presente (o todo eso que uno quiere decir cuando "ganas de tirar la Sube al tacho de vacio")
Required field must not be blank Omitir advertencia
claro que el cuadro de referencia no debe estar en blanco (o lo que me quieras decir)
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