21 febrero 2011

más y más

"Otra rutina: Un hombre que fabrica recuerdos a pedido. De la clase que se quiera y con la garantía de que uno creerá que las cosas ocurrieron exactamente así...
"Algunas palabras del Duende del sueño japonés que servirían como moraleja de un cuento: 'Apenas un viejo ropavejero que trueca sueños viejos por nuevos'"

William Burroughs
Carta a Allen Ginsberg, "15 de enero de 1953" en Cartas del yage


estoy pasando al blog una vieja libreta de citas para luego, obviamente, tirarla

y más

"Hégel hizo célebre su aforismo de que todo lo racional es real y todo lo real racional; pero somos muchos los que, no convencidos por Hégel, seguimos creyendo que lo real, lo realmente real, es irracional; que la razón construye sobre irracionalidades"
Miguel de Unamuno, Del sentimiento trágico de la vida, pag. 10

otra favorita

"Uno piensa muy facilmente lo que otros quieren que uno piense"
Regula Rohland en clase de Literatura Alemana

una favorita

"Es perfectamente obvio que no todos habitamos el mismo tiempo"
Ezra Pound, "Make it New"

08 febrero 2011

El llanto del perro

mi abuela y yo nos sentamos en la vereda
a ver pasar la gente

un perro se llora
en este barrio o el otro

las estrellas para su propia luz
a su propia sed los sapos

la noche sorda de auditorio
y todo lo que aun mañana despertará
sin haber sentido la muerte


Este poema se encuentra "en construcción". Lo comparto y agradezco sugerencias.

31 enero 2011

Cuatro estaciones: Primavera (Repetición y diferencia)



*

La sapoteca

No sé qué me produce más horror
La diferencia o la igualdad



Llegaron hace una semana. Vimos dos primero, pero ya no sé cuantos son.

“El tiempo discurría sólo en la naturaleza, mientras que en el interior del hombre se hallaba detenida la tristeza” (de un libro ruso que no voy a leer)

*
“Al hablar de sí mismo, nunca pudo Gogol saber a ciencia cierta si estaba mintiendo o diciendo la verdad”

Barroquismo
Vallejismo
¿Cómo hacer un vallejismo legible?

Primero vi uno. Luego dos. Se los mostré a Lorenzo justo en el momento en que uno de ellos saltaba sobre el otro y lo apretaba fuertemente. Creo que le dije que estaban jugando. O estaban peleando. Lorenzo es muy chico para enterarse de las complejidades de la cuestión reproductiva

Luego busqué un poco de información en Internet. Los sapos vuelven a su lugar de nacimiento en primavera para reproducirse. Por lo que pude entender, la reproducción es externa y en el agua. O sea (supongo) el sapo no le mete nada a la sapo, sino que la monta, la sujeta fuertemente con sus patas delanteras mientras ella deposita los huevos y él los fecunda. Por eso están siempre cerca del desaguadero de la canaleta. Seguramente ahí es donde pusieron sus engendros.

*
“Sólo la memoria puede ir hacia delante, y no el olvido. La memoria vuelve hacia los comienzos y los renueva. Naturalmente, los términos mismos –‘hacia delante’ y ‘hacia atrás’- pierden en esta acepción su carácter absoluto, cerrado, revelando más bien, por su relación recíproca, la naturaleza paradójica viva del movimiento.” Bajtin en Rabelais y Gogol, pag 495

*
Si ella se moría en ese momento me iba a pesar en la mente como un ancla.

*
Los sapos siempre vuelven
cuando el sol entibia las paredes
mientras haya agua
perseveran en el canto
que los retiene en la vida
y crece un árbol donde
había una cama

*
Me quedé dormida de inmediato. Soñé muchas cosas hasta que me pinché el dedo con un vidrio muy pequeño y mientras me lo arrancaba conversaba con alguien acerca de si el vidrio había entrado en mi cuerpo o yo había entrado en el vidrio. Mi interlocutora opinaba que mientras uno suele pensar que el otro está entrando, es a uno al que lo hacen entrar. Este estúpido juego de palabras me desconcertó en absoluto y me desperté. Sólo se puede razonar así si el que tiene un vidrio clavado es otro.

*
La profesora D. se mete el pañuelo en la manga, como lo hacia mi abuela.

*
Hacia varios días que no veía a los sapos. Quizá ya generaron a su prole y se fueron, pensé. ¿Pero será eso posible? ¿Los abandonaran con tal frescura apenas nacidos? Por otra parte, los pequeños sapos aun no aparecieron.
El día nublado se los volvió a ver. Quizá es la razón: ya hace varias semanas que no llueve. En un instante de mayor ternura me dije que sería bueno abrirles un rato la canilla que está en el patio y que justo da al desagüe donde viven. Si bien no me gustan los sapos, creo que les tomé algo de afecto.
No debe haber nada que los sapos consideren como discontinuo. Por supuesto, se me dirá, no hay nada en absoluto que los sapos ‘consideren’. Sólo son.
(Mi poca inteligencia no llega a solucionar un problema: si los sapos regresan a reproducirse al lugar de su nacimiento, significa que estos dos sapos nacieron ambos en el desagüe? O sólo uno de ellos? Por qué el tercer sapo desapareció? Serán monogámicos los sapos? Eso no me parece razonable. Probablemente los sapos se movilizan en manadas y estos dos son los únicos sobrevivientes de la prole del desagüe anterior. Quizá el tercero en cuestión anda solaris por el mundo y vino a ver qué onda, pero estos no le dieron cabida y se mandó a mudar.)
Pero lo discontinuo tampoco existe. Quizá sólo los humanos podemos pensar lo que no existe. Los sapos y demás existentes del planeta son realistas.
Mi cuerpo sigue sus ciclos. Cuando quiera recordar estas palabras ya no podré tener hijos. ¿Acaso los hombres entienden algo de eso? ¿Acaso los sapos? Por supuesto, los sapos no tienen ese tipo de preocupaciones. Sólo están allí con una espantosa cara inexpresiva.
Si, estamos en la plenitud de una nueva estación. La nueva vieja primavera con sus soles cálidos, sus apuradísimos pastos y los pimpollos. La rosa que la abuela Pierina tenía en su jardín fue trasplantada al nuestro luego de su muerte. La abuela Pierina a quien no le gustaba mi hermano como candidato para su nieta cuando tenía el pelo largo, los pantalones rotos y campera de cuero, pero que lo miró bien cuando se cortó el pelo y lo adoró cuando se recibió de ingeniero. La abuela Pierina que vino de Italia y olió las rosas que esta tarde se abrieron.
No, no fueron las mismas. Porque yo no soy Pierina y un sapo no es el mismo que otro sapo.
Pero todos vamos y venimos, del desagüe a la vida, de la vida al desagüe.
Y yo no puedo escribir ni un poema. Un poema que sea como el aroma de una rosa.

*
Un poema que sea como el aroma de una rosa (cuando los sapos vienen marchando)

¿Cómo era mi cuerpo?
Mi cuerpo dócil o lejano
brillante como el agua
bajo tu reflejo
como roca o como salto
rodeado de tiempo
fijo o fluido
disuelto
bajo tus parpados
beso
ser en tus labios lo que fui, ansío o creo
o nada de eso
un punto en el espacio
un dame y te doy

Si yo digo tu beso se hace agua
poder decir versos que no se disuelvan
ni pesen como rocas
un verso con aliento a beso
un beso guardado y eterno
pero no era eso

eso sólo es un muerto

(nunca fui buena para hablar de viejos besos
tampoco sé tirarme de cabeza al agua
si lo intento sólo doy panzazos
y arde todo como madera húmeda)

Y cuando los labios
se vuelvan morados
y la marea insista en desgajarnos
volveremos como otra fuente
y para el bien de la continuidad
las marcas de agua se habrán evaporado




Este post es el fin de la serie Cuatro estaciones, está relacionado con los anteriores de enero: "Cuatro estaciones: invierno", "Cuatro estaciones: otoño", "Cuatro estaciones: Verano" y "Balances"

29 enero 2011

estudiar un sábado a la noche me quema III

Años luz y años oscuridad

velocidad infinita

el silencio es más rápido
que el sonido


(este poema habla
sobre el amor y la muerte)

estudiar un sábado a la noche me quema la cabeza II- o Amor y Muerte- o Capacidad de resumen- o Ese paréntesis perturbador

"...cada discurso tiene su tipo de resumen; como el poema lírico, por ejemplo, no es sino la amplia metáfora de un sólo significado, resumirlo es dar este significado y la operación es tan drástica que desvanece la identidad del poema (resumidos, los poemas líricos se reducen a los significados Amor y Muerte): de allí la convicción de que es imposible resumir un poema."

Barthes, Introducción al análisis estructural del relato.

estudiar un sábado a la noche me quema la cabeza

"La elipsis es la velocidad infinita. Ciertamente, la manera más rápida de contar algo es no contarlo."

17 enero 2011

Cuatro estaciones: Invierno (el tiempo es el animal devorador)




*
Día del padre. Almuerzo con papá. Un poco raro, mis hermanos no están.
Luego a dar vueltas en auto sin rumbo y terminamos en Navarro en la “fiesta del buñuelo navarrense” (!). Hay dos estaciones de tren pero ya no pasa ningún tren. Una de las estaciones está cayéndose a pedazos, abandonada. La otra, convertida en museo.

Siento como mi mente se dispersa por el deseo de fumar. La siento irse. Pareciera desprenderse ondulante tras una idea. Y quedo varios minutos mirando fijamente a nada.
-
Papá está empezando a parecerse a un anciano. Algo extraño. Nunca pensé que llegaría ese momento.

*
46 horas sin fumar. Creo que voy a abandonar el plan en este momento.

*
71 horas sin fumar. Creo que voy a abandonar el plan en este momento.

*
[…] quizá día a día la ansiedad se va retirando, como una luna menguante. En este texto se ha repetido mucho la palabra “día”, sería más certero tachar todos los días y poner noches. En las noches crece la ansiedad, parece ir acercándose con la oscuridad. O quizá se ve mejor con la oscuridad, como las estrellas. Pero no deseo hacer ninguna comparación romántica que aburren y no vienen al caso. No tienen nada que hacer acá. Acá estamos mi velador y yo y nada más.

*
No quiero ser sumaria. ¿Para qué? Creo que ya han pasado las noches. Ahora viene la escritura. Pero no deseo escribir lo que pasó.
-
Yo soy el presente.

*
Era en una casa quien sabe donde. Había otra gente pero no la recuerdo. Ella extendió sus patitas hacia mí y me abrazó. Teníamos el amor tan guardado. Y así estuvimos abrazadas deambulando por habitaciones vacías de todo conocido. Nada de impresiones ajenas, sólo esta luz. No, no era dolor. No hay nada semejante que quepa en el dolor. Esa fue la última vez que soñé con Bili hace algunos días.

*
Ahora que hace invierno del todo, no se escucha nada. Pero nada.
No se mueven ni las cañerías.

(Cuando vivía en buenos aires y tenía bañera me gustaba llenarla de agua caliente y quedarme tirada ahí. Un día sumergí mi cabeza y me quedé sólo con la nariz afuera. Al rato empecé a sentir ruidos muy extraños de movimientos guturales. Luego me contaron que a través de las cañerías se pueden escuchar hasta conversaciones de las paredes más allá)

Entonces me quedo callada y de vez en cuando se escucha el ruido de un motor acelerando, un crujir en el cielo raso (cielo-raso es una palabra muy extraña), el tic tac del reloj de la cocina, un perro toreando muy lejos y mi estómago ¡siempre quilombero!

“Nada” no es una palabra eterna (¡y quien dijo que las palabras son eternas!) “Eterna” no es un adjetivo adecuado casi para nada.

*
Oh, si. Entre ayer y hoy he tenido unos pensamientos muy reveladores (sobre trajes, modos de relación, futurología, Petronio, Gogol y Kafka, la llorona y un etc abrumador, un etcétera escrito en letras mayúsculas, un ETC aplastante)
-
Sobre las revelaciones voy a escribir, quizá mañana. Hoy fue tan largo el día.
Algo voy a decir: el viento, al abrir la puerta de entrada, gimió atravesando toda la casa. Y se escapó hacia el jardín. Ahora parece un animal moribundo que rodea toda la ciudad. Lo siento ahí (como la llorona, está y no se sabe dónde)

(Quizá sólo sea un perro. Cada estación tiene su animal devorador. En invierno es el viento)

*
[…] cuanto antes lo haga
(No sé qué iba a poner después)
Cuanto antes lo haga ¿qué?
Cuanto antes lo haga X
Más pronto. Más. Cuanto antes. El tiempo. El problema acá es el tiempo. No me preocupa otra cosa más que el tiempo.

 
Este post está relacionado con los anteriores de enero: "Cuatro estaciones: otoño", "Cuatro estaciones: Verano" y "Balances"

10 enero 2011

Cuatro estaciones: Otoño (Escribir en el aire)



*
Las últimas moscas quietas en el techo
No las juzgo
La intención de sobrevivir
Más allá del pronóstico del tiempo
Y las probabilidades de éxito

*
[…] Pero el espacio (ahora hablando del físico) también es un problema. Se escribe en un lugar. Es imposible escribir caminando, y casi imposible escribir parado. Hay que sentarse y no se puede escribir en el aire. Se necesita un papel y una lapicera. Se necesita al menos la mano izquierda desocupada. El silencio no es absolutamente necesario, pero no se puede escribir hablando con otra persona. No se puede escribir mientras se estudia ni mientras se cortan papeles o se abrochan libros.
-
[…] Entonces creí que sería mejor el nombre “Libro de asiento”. “Asiento” por la necesidad de sentarse para escribir, la escritura convirtiéndose ella misma en el asiento, la posibilidad y la concreción del asiento y porque además, ese libro sería el lugar donde asentar las cosas que van pasando.

*
Vengo a no saber qué escribir. Abertura de la boca de un demonio sin nada adentro. Vengo a no poder.
Mi capacidad resulta de la experiencia de la nada.
-
Algo así como “arrojémonos al vacío de un cuaderno y ahoguémonos de puro aire”
Hoy voy a escribir sobre una persona que no puede. Empezaría diciendo: “Ella no puede”. Pero ese relato no podría seguir. Simplemente debería cambiar de tema. Sería algo así como: “Ella no puede. Hablando de otra cosa, ayer el tren se quedó al salir de Zapiola. Un hombre gritón organizó la vuelta a casa. Para ser más precisa, el tipo no gritaba, simplemente hablaba fuerte y mucho. Era el último tren y sólo quedaban 12 personas en los tres vagones.”
-
Hoy el enemigo acecha. Parece un frío desplomado sobre el cuerpo. Un frío de agujeros. Contame recuerdos de la infancia. Decime cómo queríamos pescar sapitos con cola en la zanja.
-
Las cosas no ocurren en el más allá, en un extra mundo de mis ideas. Ocurren en un lugar acá de mi cabeza. Como la casa, los muebles, el cenicero, el tren y los amigos. Ocurren.

*
El otoño es silencioso. Solo de vez en cuando, una puerta casi cerrada rebota contra el marco. La noche es larga, aguda, cerrada. Inclinada sobre sí misma, cree estar mirándose el ombligo. El viento hasta parece una persona que vagabundea alrededor de la casa. O acecha. O se siente en peligro y de repente se abalanza sobre la huida. O nada de esto, sólo hay un silencio de mil demonios y un poco de viento para contrarrestar el peso de un cielo muy oscuro.

*
Hace mucho que no escribo. Voy a empezar nuevamente. Quiero hablar del señor Do, del vendedor del tren y de Fabián. Pero ¡qué calamidad! También quería escribir sobre X, XX, XXX y XL. Y hace una semana quería escribir sobre el patio y mientras me bañaba me dije que iba a escribir sobre las cartas. Debería quedarme esta noche en vela. Quizá en unas cinco o seis horas de escritura continuada pueda avanzar con algo. Pero no lo voy a hacer.
-
No. No va a ser hoy el día en el que me convierta en una persona mejor de lo que soy. Pero ¡que contenta que estoy! Puedo imaginarme a una bandada de duendes holgazanes bailando y cantando en el medio de mi habitación. Saltamos un rato, nos empujamos. De repente uno se tropieza y cae sobre otro, rodando ambos al piso, mientras todos reímos emborrachados de alegría. Nadie se aflige por no haber trabajado duro cuando se está así de contento.

*
Del diario de hoy: una chica de 22 años, quien era la candidata favorita a llevarse el premio Miss Colombia, fue atacada con ácido por un sujeto que no fue reconocido.
-
Recuerdo una historia que me contaron: El padre del escritor Barón Biza le arrojó ácido en la cara a su flamante exesposa.
-
Sigo leyendo otra nota: Adolescentes de una ciudad de Salta se suicidan en masa- No en masa todos juntos, quiero decir, en cadena.

*
Soñé que algun extraterrestre, fantasma o fuerza extraña me sugería la palabra “sensibilidad”
-
Al parecer los suicidios están relacionados con el choking game, práctica que se realiza para obtener placer de la alucinación que produce la falta de oxigeno.
Hace un tiempo había estado leyendo acerca de los juegos sexuales que incluyen la asfixia. La película “El imperio de los sentidos”, no pude verla.
De todas maneras, aunque ciertas notas vinculan los suicidios con la práctica del choking game, nada dicen acerca de su vínculo con la sexualidad.
-
En uno de los suicidios hay una nota. El chico escribió: “Quiero una familia”. Al parecer sólo en este caso hay una nota de despedida. Soy consciente, por supuesto, que toda la información está bajo sospecha. Eso, en definitiva, me parece tan interesante como el caso en sí.
Por otra parte, los medios informan que la mayoría de los chicos se suicidaron usando algo azul (una corbata azul, un cinto azul, una bufanda azul) por lo que se habla también de un suicidio ritual. También se barajó la hipótesis de un instigador, la influencia de una secta satánica y la aparición de una lista de futuros suicidas.
-
Creo que lo único verdadero son las afirmaciones de profesionales involucrados en la causa (policía, doctores, fiscales) que niegan todo vínculo de los suicidios con todo lo anteriormente dicho. Incluso, niegan los suicidios!
Muchos medios lo nombran Shoking Game en lugar de Choking Game. Lo cual refleja toda la realidad. Nadie se detiene a profundizar un poco porque eso requiere tiempo y porque es complejo. Mejor vincularlo con las sectas satánicas.

Por más que pienso no logro armar una historia con esto. ¿Cuál es el chispazo que debería llegarme?

Cuando era adolescente, un día sentada en mi habitación me dije: “Voy a suicidarme comiendo esos granos de maíz rosas”
No es que realmente pensara hacerlo ni que tuviera una razón. Sólo estaba realizando una actuación. El tono y el tema de la actuación estaban absolutamente determinados por el espíritu trágico de la adolescencia. Naturalmente, como no tenía ninguna intención de realizarlo, la escena terminó luego de decir la frase. Por otra parte, la idea de que pudiera suicidarme comiendo granos de maíz rosas me dio muchísima risa. No tenía ninguna prueba fehaciente de que los granos (teñidos con algún tipo de fertilizante o insecticida) fueran tóxicos y la ridiculez de la escena terminó por devorarse al espíritu trágico.

 
Este post está relacionado con los anteriores de enero: "Cuatro estaciones: Verano" y "Balances"

07 enero 2011

Estoy invitada a leer el té con Cilc


Domingo 9 de Enero, 19 Hs.


Los Domingos Suicidas

(ciclo de poesía, música en vivo y jazz)

Bono contribución: $10 (con librito de regalo)


Poesía:
Silvia Camerotto

Nora Fiñuken

Graciela Montenegro

Salomé Oviedo


Música en vivo:
Fotos del Otoño
http://www.myspace.com/fotosdelotonio

Antes del lunes
http://www.myspace.com/antesdellunestrio

Jazz Soundtrack:
George Benson - Giblet Gravy (1968)

La Casa CILC
Av. Rivadavia al 8000, esquina Emilio Lamarca
al lado de la estación GNC, arriba de la librería mayorista, a cinco cuadras de Nazca.
Cualquier cosa, consulte dirección vía mail a arockearla@gmail.com.


(y todavia no sé qué voy a leer...)

03 enero 2011

Cuatro Estaciones: Verano (Un amor de verano)


*
La mudanza se produjo y estoy sentada en el escritorio estudiando para escribir mi monografía sobre Diamela Eltit.
*
Pleamar
El envión se desató

Así de vudú
Por las calles del terremoto
Sobre la cresta
Se alzan botellas rotas
Pero van a darle
Un brillo nuevo al sol
Un destello carmesí
De labios sedientos
Sol aquí
Brazos
Arremolinando como aspas
Jadeante aquí

Pleamar
Colgada de una luna inestable
Dale levitar
Plena arriba
Fascinerosa

El frenesí
Sólo vela por un sol hipnótico
Crispado
Por amanecer abrazado a sus púas
A fuerza pleamar
Un conjuro de astros te atraviesa
*
Durante toda la tarde dejé la ventana abierta en el estudio (la habitación de D. reciclada ahora para mis fines) En algún momento habrá saltado adentro un grillo que ahora desde algún rincón roe sin cesar los intersticios de esta noche lejana.
Ayer en la casa de N. vi la película Pinocho. Pepe grillo es nombrado “conciencia” del muñeco por el hada madrina. Recién ahora entiendo la genialidad de la metáfora. Mientras intento leer, la conciencia frota sus rincones.
*
Hablando sola con vos. Un cuento acerca de unos discos. Sola a solas. La referencia de Cafeta a la noche de la caída de Tenochtitlan. Sola monólogos de diálogos con vos. Dejando vacíos en tus respuestas. No sé lo que dirías. A lo sumo una risa o alguna pregunta. Todo lo demás sos sin sonido como un televisor en mute. O como la chica de la telenovela cuando habla por teléfono. Yo la chica, vos mi gesto. Pero, admitamos, el mío es un capítulo repetido. De esos que ya no tiene emoción mirar, los del sábado a la tarde, ponele. Cambiemos de canal. En el siguiente hay una monja que cocina y te enseña a hacer postres. En el otro las propagandas de “llame ya” y hacia el número 76 un documental sobre el cambio de color o aspecto en determinadas especies para evitar ser comidas por uno más grandote. No. No era eso. Era una contienda entre vos y yo. Era una máquina desdeñosa llamada amor. O se llama: “comprate el pack entero porque así te sale más barato”. Pero siempre sale más caro, porque viene fallado y hay que comprarle repuestos o cubrir las falencias como se pueda. O como no se pueda y terminar quedando en stand by. Uno en stand by, porque lo que es la máquina sigue funcionando con su propia lógica de movimiento hacia los círculos, las elipses, el tartamudeo, el eclipsis, el fenómeno de los nacimientos, la tierra que se abona con bosta. ¿Y si vienen todos los grillos de Lobos y se ponen a gritar en mi ventana? Seguro yo me pegaría un tiro, grillos de mierda. Pero si yo pudiera hacer ruido con lo que pasa por mi cabeza sería más insoportable para ellos y se irían. Pero es cierto, no hay tantos grillos en el patio de mi casa. Sólo son tres. Ayer había cuatro pero a uno le eché un aerosol para polillas. Ahora son un trío. Creo, todavía no les sale muy bien. Deben aprender a reorganizarse. Pero a mi no me gusta que me modifiquen las cosas. Antes eran unos diez, o doce. Ahora que llegaste vos tengo que aprender a monologar con uno más. No me gusta la carne cuando todavía está roja ni tampoco cuando ya tiene aspecto de podrida. Supongo que cuando empecé la oración le encontraba alguna relación con lo anterior. Pero ya no. Veamos: la carne podrida y vos no se parecen para nada. La carne que desprende juguito color rosado cuando le hundís el tenedor y yo, ciertamente, no veo en qué sentido podamos parecernos. Todo un aspecto sanguinario y despectivo del amor que ni a palos quise sugerirte. Te lo juro, yo no pienso así.

Las historietas con los otros son más pesadas. Casi ya no hablo con ellos. Están guardados en un cajón. Pero cuando hablo con vos te los saco para mostrártelos. Te muestro la rajadura que tiene este en la manito o la mueca rara que lleva aquel. Los mismos discursos de siempre. No creas que los invento o los descubro por primera vez para vos. Todo eso ya fue dicho en otras ceremonias, con otros ídolos también. Por eso ya no hablo con ellos. Todos los ídolos caen. Y no dejan una sensación de espacio liberado, de nueva autonomía adquirida. Todos dejan una aureola oscura de cuadro descolgado de la pared.
*
Volver abajo. ¿No es este un paisaje conocido en el que uno podría recostarse tranquilo?
Acá hay un lugar donde puedo sentarme. Una oscuridad de mil demonios. Amigables, conocidos. Hacen morisquetas a mis espaldas. Yo me doy vuelta y les devuelvo el gesto con mi peor cara de monstruito.
*
Si escribo “vos sos” tengo complejo con el resto del universo. Una culpa de dependencia al interior, una falta con el resto. Y si escribo “detras”, ¿y si me quiebro en mil pedazos de espejo para perderme yo y encontrarme con lo múltiple?
-
Las cotorritas empiezan a molestar. Los mosquitos dando vueltas en un hilo agudo por las paredes de la habitación. Había olvidado el ruido de los insectos alrededor. Los perros siempre ladrando.
Imágenes de películas inventadas. Una chica y dos chicos charlando en una habitación. Fumaron marihuana. Algo se dicen. Después corta a la escena de Palermo. Cinco personas y cosas bastante graciosas que me hacen reír un rato mientras sigo escribiendo. Y de fondo una canción acaba de pasar por la calle. La escucho e intento seguirle el recorrido. Finalmente, acá es cualquier lugar.
*
Otro muerto en la escena
*
Los grillos no gritan estas últimas noches, vaya a saber por qué. En cambio las cotorritas se reprodujeron vivazmente. Saltan a mi alrededor, entre la lámpara y el cuaderno, en mi pelo y bajo el vestido. Varias se posaron sobre poemas de Plath, caminan entre los versos, toman impulso, levantan una altura de dos o tres centímetros y vuelven a caer sonoramente: plath, plath, plath. Es una maravilla como sus patitas tamborilean los papeles. Para mí, por supuesto, nada de esto es gracioso.
*
Un edificio o
Una forma de arbol-silueta
Da lo mismo
Un malón de siempre los mismos
Viene detrás
La arquitectura del cerebro
Diagrama todo el universo
*
[…] así de simples deberían ser también las despedidas
-
Quiero inventar un nuevo pensamiento que me tenga todo el día ensimismada y que no incluya personas
*
[…] pero no va a suceder. Se siente muy denso en el pecho. Una lentitud en la espalda. Punzante en el cuello. Luego la dificultad para hacer cualquier cosa.

Balances

Al finalizar cada año suelo realizar un balance general, creo, como casi cualquier persona. Yo nunca supe diferenciar muy bien vida y escritura, por lo tanto segun qué y cuanto escribí da la cuenta final de mi año. Este año, por alguna elusiva cuestión, me volqué casi exclusivamente a la escritura privada (mi diario intimo). En los útimos días releyendo el diario, decidí realizar una síntesis publicable para el blog (casi publicable).
El hecho de haber regresado al pueblo donde nací despues de diez años de vivir en la ciudad me reenvió a viejas-nuevas sensaciones que atraviesan la escritura de lado a lado. Es por eso que decidí dividir la publicación en cuatro bloques: las cuatro estaciones. Pero habrá que decir que cada estación tiene también su propia obsesión, su subtítulo.

Algunas aclaraciones:
Ya que no voy a colocar fechas, las diferentes entradas iran precedidas por un asterisco.
Los diferentes fragmentos de una misma entrada iran separados por un guión.
En general sólo coloco fragmentos de cada entrada, por lo tanto no voy a poner marcas que identifiquen si el fragmento iba precedido o seguido de algo, a excepción de las frases imcompletas que iran precedidas o seguidas de tres puntos suspensivos [...]
Entiendo que cada post va a resultar un tanto excesivamente largo para el formato blog, pero la división en estaciones es la mejor que encontré.  

Rapidamente, antes de arrepentirme, empecemos por el verano de un año que ya se fué.

28 diciembre 2010

El desfile íntimo

Preparé la siguiente traducción para despedir/recibir el año en el blog. Se trata de uno de mis temas favoritos de mi banda favorita. Mi traducción es un poco libre-un poco ceñida, un poco apurada-un poco irresponsable ¿Necesitamos algo nuevo? Claro que si, hasta las canciones más viejas nos hablaran de lo que ansiamos. ¡Feliz año nuevo!

El desfile íntimo (The soft parade- Escrita por Jim Morrison- Traducción Nora Fiñuken)

I

Cuando regresé al colegio secundario
Había una persona allí que presentó la propuesta
De que podés rogar al Señor en oración

Rogar al Señor en oración
Rogar al Señor en oración
No podés rogar al Señor en oración!

II
Podrías darme refugio?
Debo encontrar un lugar donde esconderme
Un lugar donde yo pueda esconderme

Podrías encontrarme un asilo íntimo?
Ya no puedo seguir haciéndolo
El hombre está a la puerta

III
Minifaldas de menta, caramelo de miel
Campeón del saxo y una chica llamada Noel
Solo hay cuatro maneras de desenredarse
Una es dormir y la otra es trasladarse
Una es un bandido sobre la colina
Otra es amar a tu vecina
hasta que su marido vuelva a casa

IV
Catacumbas
huesos de guarderías
Mujeres invernales engendrando piedras
(Cargando bebes hacia el río)
Calles, botas
y avenidas
Jinetes de cuero venden noticias

El monje compró su almuerzo

V
(UHHH, él compró un poco
Si, él lo hizo)
Esta es la mejor parte del viaje
Este es el viaje, la mejor parte, realmente me gusta.
(Qué fue lo que dijiste?)
UHHH, Estoy orgulloso de ser parte de este número

Colinas exitosas llegaron para quedarse
Todo deber ser así
Una calle amigable donde la gente juega
Bienvenidos al desfile íntimo
Todas nuestras vidas transpiramos y ahorramos
Para construir una tumba poco profunda
Debe haber algo más, decimos
Alguna manera de defender este lugar
Todo deber ser así
Todo debe ser así!

El desfile íntimo ha empezado
Escuchen el zumbido de los motores
La gente sale para divertirse
Una cobra a mi izquierda
Un leopardo a mi derecha!

Una mujer ciervo en un vestido de seda
Chicas con collares alrededor de sus cuellos
Besan al cazador de la verde camiseta
Quien antes ha luchado
Con leones en la noche

Fabuloso!
Las luces se están poniendo brillantes
La radio está gimiendo
Llamando a los perros
Todavía hay algunos animales
Olvidados en el jardín
Pero se está volviendo complicado
Describir marineros
A los desnutridos

Pasillo tropical
Tesoro tropical
Qué nos trajo tan lejos
Hasta este templado ecuador?

Necesitamos alguien o algo nuevo
Algo con lo que podamos avanzar

Llamando a los perros
Llamando a los perros
                 Pero se está volviendo complicado
Llamando a los perros
Llamando a los perros
Llamando aquí a los perros
Llamando a todos los perros
Llamando a los dioses

Debes encontrarme
               Todavía algunos animales
En el cruce
               Olvidados en el jardín
Pero se está volviendo complicado
Debes encontrarme
                En los suburbios del pueblo
En las afueras de la ciudad
                Qué nos trajo tan lejos
                Hasta este templado ecuador?
Vos y yo
Y el cielo del atardecer
                Estábamos tan solos
Será mejor que traigas tu pistola
                 Mejor trae tu pistola

Cuando todo lo demás falle
Podemos azotar los ojos de los caballos
Y hacerlos dormir
Y llorar


The soft parade
I

When I was back there in seminary school
There was a person there who put forth the proposition
That you can petition the Lord with prayer

Petition the Lord with prayer
Petition the Lord with prayer
You cannot petition the Lord with prayer!

II
Can you give me sanctuary?
I must find a place to hide
A place for me to hide

Can you find me soft asylum?
I can't make it, any more
The man is at - the - door

III
Peppermint miniskirts, chocolate candy
Champion sax and a girl named Sandy
There's only four ways to get unraveled
One is to sleep and the other is travel
One is a bandit up in the hills
One is to love your neighbor ‘till
His wife gets home

IV
Catacombs
Nursery bones
Winter women growing stones
(Carrying babies to the river)
Streets and shoes
avenues
Leather riders selling news

The monk bought lunch

V
(Yeah, he bought a little,
yes he did!)
This is the best part of the trip
This is the trip ... the best part... I really like
(What'd you say?)
Yeah, I'm proud to be a part of this number

Successful hills are here to stay
Everything must be this way
Gentle street where people play
Welcome to the soft parade
All our lives we sweat and save
Building for a shallow grave
Must be something else, we say
Somehow to defend this place
Everything must be this way
Everything must be this way!
The soft parade has now begun

Listen to the engines hum
People out to have some fun
Cobra on my left
Leopard on my right!

Deer woman in a - silk dress
Girls with beads around their necks
Kiss the hunter of the - green vest
who has wrestled before
With lions in the night

Out of sight!
The lights are getting brighter
The radio is moaning
Calling to the dogs
There are still a few animals
Left out in the yard
But it's getting harder
To describe sailors
To the underfed

Tropic corridor
Tropic treasure
What got us this far
To this mild equator?

We need someone or something new
Something else to get us through

Calling on the dogs
Calling on the dogs
But it's getting harder
Calling on the dogs
Calling on the dogs
Calling in the dogs
Calling all the dogs
Calling on the gods

You gotta meet me,
still a few animals,
at the crossroads
left out in the yard
but it’s getting harder
You gotta meet me,
at the edge of town
Outskirts of the city
What got us this far
To this mild equator?
You and I
And the evening sky
We were so alone
You'd better bring your gun
better bring your gun

When all else fails
We can whip the horses' eyes
And make them sleep
And cry

21 diciembre 2010

real dogs


"On the Internet, nobody knows you're a dog."
Peter Steiner, “The New Yorker”, julio de 1993.

20 diciembre 2010

estranged



Aclaración previa: People are stranger than me (siempre siempre por principio saludable)




Suplantación de identidad

En Internet nadie sabe que sos un perro

Mónica Villa vuelve a mi



Phishing

(Hipótesis 1)

Gejota me cargosea con la bien sabida mala leche que lo impele a fantasgorearme

Gejota rey de los impostores

Se sube al carro de cualquier oportunidad, aprende hiper trucos de 2.0 simuladores

Gambetea respuestas en la dimensión noreply-people

Fecunda fantasias que no es capaz de comerse

Y hace de este engendro un bolo fecal que extirparemos en la escritura curativa de la neurosis



Paranoia

(Hipótesis 2)

Vos sos vos y no cabe duda de ello

El mundo es un pañuelo

Tenemos amigos en Oriente que saben medirnos la sombra

Internet es la enciclopedia universal

Sueño de todo detective insomne

Cada nombre es un personaje creado por su propio portador

(¿y si te roban el nombre?)

Pero vos sos tu nombre, y un par de malas costumbres

Que se dirán: la poesía, el alcohol, la familia, los amigos, las compras, las redes sociales, la exposición pública de la privacidad

Pero sos qué

La furia de un buscador que nada puede contener de mí



¿y si los talibanes se enojan

Y nos corren con truquitos de telenovela?

¿y si la cia despliega el miedo haciendose pasar por flirteros despreocupados?

Mientras tanto la bomba cayó



Cualquier cosa yo no fui

(Hipótesis 3)

Yo soy Mónica Villa desde que me conozco

Pero tengo dos o tres identidades más por si viene al caso

Si Monica Villa viene a reclamarme algo le puedo dar mi nombre (alguno de ellos)

Entonces Monica Villa será Nora Fiñuken con razón de ley

Si estoy igual a mi desde que soy Mónica Villa es porque la invención de morel consiste en mantener constantes las imágenes de los espectros que fuimos. Si alguna imagen se alteró desde la filmación reclamenselo a Nora Fiñuken, que es Monica Villa con razón de ley.


Aclaración posterior: todo tiene un fundamento que no será necesario descifrar para llegar al deseado efecto estético

11 diciembre 2010

Asco

Corren rumores de un próximo desalojo de empresarios en Puerto Madero, porque "está lleno de inmigrantes usurpadores" y "no tenemos por qué solucionar los problemas de alimentación de otros paises" 

07 diciembre 2010

FLIA


16 Feria del libro independiente y (A)


Capital

-8 de diciembre de 2010-

En el estacionamiento recuperado por los estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales

Azcuénaga 933 - Entre Paraguay y M. T. de Alvear





Feria de Libros
PROYECCIONES
CHARLAS

ARTES VISUALES

MUSICOS

POETAS

ESCRITORES

Y USTED

03 diciembre 2010

El doctor de los bichos

En la pestaña "Favoritos" del explorador suelo guardar links de mi interés suponiendo que voy a volver a ellos en alguna oportunidad, pero generalmente nunca regreso. Así es que de vez en cuando debo hacer una limpieza..., pero, como suele suceder, me resulta muy dificil desprenderme de ciertas cosas.
Esta semana me di cuenta que todavia guardaba el link de "El doctor de los bichos" y antes de borrarlo pensé que sería buena idea compartirlo en el blog.
En marzo del 2009 viaje por el litoral argentino. Cuando estaba en Colón, me enteré que allí cerca, en Pueblo Liebig, había un museo de mariposas. Enterarme y decidirme a ir fue solo un envión ya que soy una frustrada coleccionista de mariposas (mi colección consta de tres ejemplares).
Llegué a Pueblo Liebig luego de una ardua caminata desde mi almuerzo cervecero en San José. Los largos kilometros que caminé por una callecita de piedras viraban hacia la derecha al entrar al pueblo, dos cuadras de casitas bajas que terminaban en una iglesia. De ahí, volviendo a doblar hacia la izquierda, divisé el museo. En la puerta un cartel: Butterflies.
Una señora de aproximadamente cuarenta años me atendió y me guió en el recorrido: vitrinas llenas de mariposas de colores estridentes, ocres, enormes, difusos o resplandecientes. En otra salita viboras, escarabajos, y tantos bichos de los que olvidé el nombre, forma o mito (ella me contó que los egipcios adoraban a los escarabajos y veían en ellos el simbolo de la vida eterna...que no sería otra cosa más que renacer de una bola de mierda) Pero la verdad es que mi memoria es muy mala, como en aquella película que (oh casualidad) rima con este cuento, yo debería escribir cada cosa en su momento para no olvidarla. Lo cierto es que la señora me cayó muy bien. Al despedirme, me dijo: "Pero ¿cómo? ¿Tenes miedo a las viboras y salis de viaje sola?" Yo sólo le sonreí, pero debi decirle: "El miedo es tambien parte del viaje."
Varios kilometros despues, en El palmar, tuve una conversación con dos guardaparques que ya fue publicada en el blog: http://trimalcionida.blogspot.com/2009/10/vi.html. Cuando les dije que habia estado en el museo, ellos me preguntaron si habia visto al señor Zelich. Yo nada sabía del tal señor, sólo habia visto a la mujer del escarabajo. Entonces uno de ellos temió que el doctor hubiese muerto y me contó que hacia varios años una yarará lo había picado, que le habian cortado una pierna, pero que en fin...al parecer aun con eso se vive.
La anecdota me resultó muy interesante y al regresar busqué un poco de información sobre el doctor Zelich. No sé si actualmente estará vivo, lo cierto es que el doctor es un personaje de esos de los que me gustaría escribir. Acá les dejo entonces una entrevista que encontré (y estuve guardando hasta hoy) que, creo, no tiene desperdicio:



MATEO RICARDO ZELICH, MEDICO Y ENTOMOLOGO AFICIONADO

El doctor de los bichos
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-23290-2003-07-28.html

Es un médico rural en el pequeño pueblo entrerriano de Liebig, pero su afición a los pájaros “y los bichos” lo hizo célebre en el mundo científico. Tiene una colección internacional de insectos, se cartea con especialistas del mundo entero, está planeando un museo y tiene una especie de pájaros que descubrió y lleva su nombre. Y todo lo hizo en los ratos libres, como un hobby.

Por Andrew Graham-Yooll

–¿Y cómo empezó con los bichos?

–Ah, desde la infancia me encantaban los bichos. Le reproché a mi padre que no se fuera a Kenia, a Sudáfrica, a la India o Australia. Usted sabe cómo me hubiera gustado explorar esos lugares con tantos bichos raros. Cuando el Frigorífico Anglo le dijo que tenía que irse de Montevideo, le dieron a elegir dónde ir como jefe para modernizar las fábricas. El eligió Entre Ríos. Desde chico me gustaban las mariposas, las pinchaba aunque fuera con espinas de tuna y las tenía hasta que me las comían las polillas. Yo tenía 5 años y me iba al monte con la gomera y mataba los cuices y se los traía a mi abuela uruguaya, hija de italianos, y ella me los cocinaba. En la familia siempre había quien sabía de cazar bichos, me decían los nombres de las mariposas, de la tigre, de las naranjos. A la “papilio” de Europa le llaman el “tigre”. Después yo las bautizaba, como a los pájaros, que acá no tenían nombre.

–¿Su familia lleva mucho tiempo por estos pagos?

–Hace casi 50 años que soy médico rural. Toda mi vida de trabajo. Mi padre vino a Montevideo porque tenía que hacer cuatro años de servicio militar, tenía 17 años en 1911. Eligió Montevideo porque el hermano mayor, Mirko, estaba casado con una española, rubia, muy bonita. Mi padre era de Brela, en Dalmacia, austríaco. En el Imperio Austro-Húngaro. Después fue yugoslavo, hoy sería croata. Como mi madre era uruguaya, ella quería Fray Bentos, en la factoría que tenían en el Uruguay. Pero Liebig tenía estafábrica más nueva y mi padre eligió acá, que era el lugar más cerca. El primer año, en 1923, pasaba un mes acá y 15 días en Fray Bentos, porque ya mi hermana había nacido. Yo nací en Liebig, el 3 de mayo de 1924. Primario lo hice acá, después me mandaron a estudiar a Concepción del Uruguay. Ahí hice el secundario, en el colegio histórico, el de Urquiza, y estaba internado en La Fraternidad, que hicieron los mismos estudiantes, en 1877, es un edificio que ocupa casi una manzana. Cuando estábamos en La Fraternidad, había un fascismo bárbaro. Me acuerdo que cuando llegamos, la primera semana nos llevaron a la enfermería, a todos los rubios, nos hicieron bajar los pantalones, y mostrar si estábamos circuncidados. No fui enseguida a la Facultad de Medicina porque quise ir a pelear a la guerra. Mis compañeros estaban todos en la guerra, los hijos de ingleses, escoceses, galeses, irlandeses, había de todo. Pero preguntaban si sabía hablar inglés o croata y yo no sabía. En Rosario terminé medicina, trabajé un tiempo, después me fui a Misiones a trabajar en Puerto Esperanza porque quería ver las Cataratas y la selva. En 1947 me habían metido en el servicio militar, perdí dos años. Me castigaron: fajé a un cabo ¡casi lo mato! Le pegué una piña, que le dio una conmoción cerebral. Pero salí subteniente. Vengo a Pronunciamiento en 1954. Había muchas enfermeras, algunas muy bonitas, iban para ver si enganchaban un médico, así que esos seis meses que estuve trabajando, ¡estuve entre las flores! Es un pueblito a 45 kilómetros de Liebig, todo colonia de suizos, franceses, italianos, gringos. Me decían aquí “¿así que te vas a curar gringos?”. Y era médico, juez de paz, hacía casar a las parejas... cuando metían la pata. Ahora le han puesto mi nombre y apellido al centro de salud, Dr. Mateo Zelich, en San Cipriano, otro pueblito cerca que yo atendía. Muchos creen que estoy muerto.

–¿Nunca jugó al fútbol, ningún deporte?

–Jugué hasta los doce años. A los trece, le pedí a papá una carabina 22. Cuando me la regaló, nunca más pateé una pelota. Fui al monte a cazar bichos, me gustaba pescar y cazar. Mis amigos hablaban tres días del partido que había pasado y tres días del que venía, pero en Buenos Aires. Habiendo la naturaleza que hay acá, por favor... Uno salía de casa y veía vizcachas de noche. Los ñandúes también.

–¿Cómo se fue haciendo su fama como bichero? Usted estaba en Pronunciamiento como médico, ¿también como coleccionista de insectos?

–Lo primero que me hizo fama fue la puntería, porque yo bajaba las martinetas a bala con el 22. Basureaba a los otros, porque le erraban con una escopeta a municiones. Empecé a coleccionar en Misiones, pero tuve tantos problemas, porque no conseguía ningún libro para aprender. De la Sociedad Entomológica me dijeron que a Concepción del Uruguay habían mandado todas las revistas a la biblioteca, pero no estaban. Tuve que comprarlas, pero lo hice casi todo por canje de insectos. Encontraba insectos raros. Me fui compenetrando con los bichos de la zona, aunque no sabía los nombres, aprendí de los entomólogos. A los cinco o seis años aparecieron entomólogos y se quedaron fríos cuando vieron que yo hablaba el mismo idioma que ellos sin haber estudiado. También con los ornitólogos. Ese pajarito que ve ahí, el sporophila zelichi, lleva mi apellido. Tenía cuatro especies nuevas para presentar a la ciencia, al final se presentó una sola.

–¿Son especies o subespecies?

–Son especies. Yo argumenté que esto era una radiación evolutiva, que acá se encontraban 11 variedades distintas de un pajarito, todos parecidos y cantaban distinto.

–Los entomólogos extranjeros, ¿cómo sabían de usted?

–Es que donde aparece un ave nueva para la ciencia, en estas épocas, ¡es un boom!

–Pero esto fue antes de Internet, ¿cómo se sabía?

–La bolilla se corre. Hoy me escriben de la China, por mariposas. Yo nunca me promocioné. He escrito muy pocas cosas, a veces porque me pedían por el gato montés, por ejemplo. La mayoría son negros, como la pantera, y creen que es otro animal. Yo tuve un criadero de gatos monteses en Pronunciamiento, de los pintados me nacían negros y de los negros los pintados. Es la misma especie.

–Entonces... ¿venían de curiosos?

–Venían de Londres, de Canadá, todo por el pajarito este, el sporophila, al que le pusieron mi apellido.

–¿Cuándo se presentó a la ciencia?

–¿En qué año?, ni me acuerdo. A mí me descubrió Tito Narosky, que es el que hace los libros de pájaros. Yo me presenté y le di tantos datos nuevos, que no lo podía creer. Tantas cosas ridículas me decían: “Observe trescientos nidos”. Pero ¿saben lo que están diciendo? Tal vez en toda la vida no vea trescientos. O si no: “Tiene que conseguir siete ejemplares para fijar una especie”. Siete ejemplares ¿cuántos años lleva? Si son rarísimos...

–¿Cuántas de estas especies dice haber descubierto?

–Eran cuatro, de esas cuatro, yo di piel de dos. No embalsamados sino rellena la pielcita, completos, sin modificarles las dimensiones. La del “collar blanco”, que es el zelichi, y la del “collar negro”, que es mucho más raro. Yo he visto cuatro ejemplares en mi vida, nada más. El otro, Narosky se lo olvidó en un colectivo. Alguno que lo encontró habrá dicho ¿qué es esta porquería?, ¡un pajarito y muerto! Había una de esas especies que era idéntica a otra, pero cantaba distinto. Yo por el oído sabía, aquel es tal cosa. Cuando venían los ornitólogos, todos con prismáticos, y yo sin prismáticos les decía allí está tal cosa, y no querían creer. Yo sabía perfectamente, pero no podían creer que yo conociera el canto de las aves de toda la zona.

–¿Cómo las fue aprendiendo, simplemente andando?

–Andando en el monte. No le digo que cuando otros andaban pateando una pelota, yo andaba en un pantano entre los bichos.

–Usted se pasó de cazador a conservacionista.

–A la larga, sí. Dejé de cazar. En una época iba a cazar todos los años yacarés y jabalíes, en Misiones. Tenía 52 años y me tocó atender a un grupo de indios que se les habían muerto todas las criaturas menos una. Era un grupo de 96 indios y había varios adultos todavía, y estaban con fiebre y estaban mal. Hice el diagnóstico de poliomielitis, a los ocho días me la pesqué yo, y me atacó las piernas hasta las rodillas, de los pies para arriba y las manos. Perdí la fuerza en las manos, pero anduve así 15 años y corría y no me caía. Hasta corría de noche, cazando jabalí. Iba casi todos los años, estaba dos semanas, a veces tres, después hacía un viaje de dos semanas a Corrientes, a Formosa, a cazar y a juntar insectos. En Corrientes, yo he operado arriba del bote, entre las totoras. Atendía y llevaba antibióticos, siempre, y anestesia local. Ayer saqué un anzuelo, un tremendo anzuelo ensartado en un dedo, y dos días antes, no me dejaron dormir la siesta, vino un nieto del que le saqué el anzuelo con un anzuelo clavado en la cara. Son accidentes de Liebig, anzuelos clavados. La vida es larga, se pueden hacer tantas cosas, me he dedicado a tantas. Cuando en Pronunciamiento todos estaban durmiendo la siesta en verano, yo andaba en el fondo de los arroyos buceando sacando fósiles. Me gustaban los huesos que nadie tocaba. La erosión voltea la barranca y los huesos pesados quedan en los fondos. Juntaba tantos huesos que tenía que esconderlos para hacer más de un viaje para ir a buscarlos. Mi esposa me seguía.

–Olga, su esposa, ¿iba?

–Olga era una víctima. Cuando yo tenía una yarará o una coral venenosa, grande, la tenía en mi casa y la llevaba a la mesa y mi esposa estaba, alo mejor, en la cocina, y yo estaba con la víbora y cuando me quería morder yo le pegaba. Y ella decía, “yo no sé si sos loco, científico o qué, que te entretenés con eso”.

–La política nunca lo atrajo, con la influencia local que tenía.

–Nunca me quise meter en política. Sin embargo, me han jodido bastante los políticos, al final, cuando fui director de un centro de salud. Me pusieron una auxiliar que con el idóneo de farmacia se robaban los medicamentos. Yo veía que me faltaban antibióticos, entonces cuando iba a la farmacia relojeaba. La segunda vez que la pesqué en eso, la suspendí, estuvo dos años suspendida cobrando el sueldo, iba a Paraná y venía, con un tipo, con otro, así, con políticos. En Paraná estaban los radicales, no los peronistas. Ella era peronista. El marido estaba en la cárcel, era policía y había torturado a un hombre y lo había dejado inválido. Cuatro años estuvo preso. Ella era una loca pero tenía gente con banca, eran imbancables. Al final me llamaron de Paraná, me ofrecieron el oro y el moro, hacer un centro de salud, pero completé los 10 años y renuncié. Después vinieron para meterme preso porque me habían mandado no sé cuántos sueldos que creían que los había cobrado. Alguien se los había tragado por ahí. Eso es la política aquí.

–¿Usted colecciona para usted o para la comunidad?

–Tenemos que hacer un museo. Muchos me están empujando para que haga el museo, me preguntan: “¿cuándo vas a hacer el museo?”. Cuando sea viejo (me falta un año para los 80). Si hago el museo, voy a tomar una secretaria y me voy a enamorar. Tengo que hacer vitrinas. Tenía 8000 dólares para eso y me agarró el corralito y me quedé con mucho menos, saqué a 1,40. Hace poco llegaron unas mariposas muy buenas de Brasil... Ahora me va a visitar un francés que trabaja para una empresa enorme que vende insectos, de París. Viene a Sudamérica y quiere venir a la Argentina para verme a mí.

–¿Existen empresas que se dedican a la venta de insectos?

–En Alemania todos los meses sale la Bolsa del Insecto, con los precios de insectos y todo, hasta eso hay. En la Argentina, los que coleccionamos se cuentan con los dedos de una mano. En Norteamérica, Inglaterra, Rusia, hay 300.000. Muchos son especialistas, coleccionan una sola cosa, no como yo que tengo de todo.

–Sus intercambios, por ejemplo, con una persona de Singapur, ¿en qué consisten?

–Es canje de insectos de acá por insectos de allá.

–¿Entran y salen por el correo?

–Ahora me hicieron problemas con insectos de Africa. Al Senasa dejaron que le metan aftosa, pero no dejan pasar insectos de colección. Quieren coima. El material esta desinfectado. Primero se mata a los insectos con cianuro de potasio, después no tienen que tener bacterias ni nada, porque si no se destruyen. A mí en el correo casi siempre me daban una manito. Hace poco recibí el material de Brasil y lo hicieron pasar como tarjetas de navidad. Las encomiendas son livianitas, los insectos secos no pesan nada, son gramos. Antes iban como pequeño paquete pero ahora somos el único país que no admite el pequeño paquete. Es corrupción, que hay tanta. Por eso no me arrimo a los políticos.

–¿Qué museo se imagina, qué hace falta?

–Es importante que yo esté vivo. todavía. A mí me cortaron la pierna con un diagnóstico de cáncer, con una biopsia que mandaron de La Plata. Yo no lo creí nunca. No se vive ni ocho meses con ese diagnóstico, y ahora hace más de tres años que me cortaron la pierna, sin ningún tratamiento ni nada. Por favor. Se les quemaron los papeles y nada más.

–¿Usted dice que no hubo cáncer?

–No. Me picó una yarará en la parte interna de la rodilla derecha, y no me di cuenta. La pierna estaba muerta, blanca y con vetas moradas y fría. Atendía pacientes y no aguantaba más. La pierna me pesaba como que fuerade plomo, pero me venía mucha gente y no me podía atender. Después me revisé bien, tenía un coágulo, un trombo de acá para abajo... lista la pierna. Cuando finalmente llegué a Concepción del Uruguay, por poco no se desmayó el cirujano. Me operó, sacó el coágulo, y le decía a mi esposa: “Mire qué coágulo raro, parece de goma”. Claro que no era un coágulo natural, era hecho por la toxina de yarará.Me pusieron en terapia intensiva, me dieron un sedante para que durmiera y a la mañana, me despierto, me reviso, y el coagulo estaba otra vez, así que la operación fue de balde. Y me quedé con el coágulo, pero no se me cayeron los dedos, nada, ni pie de trinchera. Cuando hay un coágulo tan grande se gangrenan los dedos del pie, como cuando están congelados, pero a mí no se me cayó ninguno. Más o menos a los tres años, en la otra pierna, que es la que no tengo ahora, se empezó a dilatar, y le dije al cirujano. Me envió a Paraná a ver a un médico. Me dice, te hacen dos by-pass y nunca más tenés problema. Cuando me operaban, yo sangraba y sangraba, porque hacía coágulos, cada tanto me tenían que sacar un coágulo. Me cortaron la pierna y nunca más sentí nada. Me falta la pierna del embrague. Tengo el auto al pedo.

–Usted hace como que todo fuera en broma. Ciencia seria en joda...

–Hablando de términos científicos, mi nieto, estando en la escuela, cuando era más chico, le dice a otro: “Dejame de joder, ¿por qué no me chupás el pene?”. Una maestra lo escuchó y dice: “Se nota que es el nieto del doctor, qué fino para hablar”.  

28 noviembre 2010

esa hora

"...las lechuzas empezaron a jugar a las escondidas, llamándose con gargantas de terciopelo."
Ricardo Güiraldes, Don Segundo Sombra

24 noviembre 2010

15 noviembre 2010

lo que se escribe cuando no se escribe

Sin título
10-01-2009

necesitaría
una grua
para cargar tamaños
adoquines
palabras como
casa
o
cuerpo

necesitaría
un martillo, un cincel
y un absurdo
despeñadero
para descartar
adormecedores
restos

pero estoy sin
presupuesto
un sacapuntas
-trabajador doble turno-
se pierde de aquí
al estuche de los cosméticos

el pago de la maquinaria
apalabré
y me enviaron un tornillo
Ahora en mi índice
señala
trastos viejos
y levanta la ceja
pulcro ingeniero.

04 noviembre 2010

un muerto más

Creo que la muerte nunca podrá ser desapercibida, aunque el muerto no nos haya agradado en vida. Un intimo enemigo que, por el momento, demuestra su infalibilidad en otro cuerpo.

01 noviembre 2010

22 octubre 2010

Yo somos Yo

Hoy estuve todo el día con la sensación pero hoy no llovió. El miércoles había llovido y yo desperté con la sensación royéndome los huesos como una reminiscencia de gotas oradando la tierra. Lejana porque aquí sólo hay cemento y el techo queda unos pisos más arriba. Pensé que quizá la lluvia produce un cambio químico en el aire y este afecta a la mente. Quizá, al evaporarse, el agua de lluvia caída ingresa al cuerpo por los poros o la respiración y cambian nuestras sensaciones dejando el ánimo perplejo y en estado de tristeza. Pero sólo lo pensé como una elucubración intelectual más para hacer transitable mi desgano.


Era día de facultad y debía leer algunos cuentos de Cortazar antes de ir a clase. Empecé por el primero de la lista: Lejana. Me costaba mucho. Cada dos o tres renglones mi mente se desperdigaba por levedades no visibles del pensamiento. El cuento me recordaba la leyenda mitológica que me había contado Javier con la que tanto me había sentido identificada y de la que hace un tiempo quise escribir. Y algo había escrito, pero tan místico y con un estilo tan anacrónico y romántico que me sentí un fracaso. El signo de géminis, me contaba Javier hace unos dos años, está relacionado con una leyenda mitológica. Los gemelos eran el producto de la unión entre un inmortal y una mortal (o a la inversa). En consecuencia, y como es tan corriente que suceda, uno de ellos era un dios y el otro era un hombre. Un hombre como cualquier otro, con su destino de cambio y descenso molecular. Los gemelos eran muy unidos (sensación extraña de que sólo es posible estar completo si el otro está al lado) Pero el tiempo pasa. Los inmortales no saben nada de eso. Pueden desentenderse de la complejidad del ir y venir de las estaciones y vislumbran un espacio más allá. Un desapego de la inmediatez inalcanzable para el simple mortal. Pero llegó el momento y el gemelo mortal descendió al espacio muerto. Era una separación intransitable para ambos. El gemelo inmortal se apiadó de su hermano porque sentía también en su cuerpo, como señales, la humedad del dolor del otro. Bajó al infierno y tomó su lugar (puede que tuviesen un buen abogado, pero esto es pura especulación, desconozco cómo gestionaron semejante favor ante el señor infraterrenal). Y así, de tanto en tanto, uno sube y el otro baja y así lo harán hasta la eternidad, y por eso, me explicaba Javier, Géminis se siente por momentos en la gloria, por momentos en el infierno, y su estado de ánimo es cambiante sin razón aparente. Y más puedo agregar yo. Jamás, ni en la cima ni en el subsuelo se sentirá saciado, completo. Siempre hay algo que le falta y siente como una ansiedad en todo el cuerpo. Y si está feliz sabe que su hermano está encadenado y gimiendo muy bajito para no ser escuchado. Y si en el infierno le duele toda la muerte que desintegra su cuerpo recuerda a su hermano y siente amnésicas caricias de risa lejana.

Finalmente terminé de leer el cuento tirada en mi cama, luego de haber cambiado tres veces de lugar. Casi como ahora que escribo esto un poquito allí y un poquito acá. Tirada en mi cama cerré los ojos y en algún lugar de mi pensamiento me quedé dormida. La última vez que había mirado el reloj eran las 3 y 20. Para llegar a horario a la clase debía salir de mi casa, a más tardar, a las 4 y media. Me desperté. Había llegado Beatriz con su novio y algunas cosas confusas sucedieron pero no importaba porque eran las 9 menos cinco. Ya había perdido cuatro horas de clase y me iba a tener que tomar un taxi si quería llegar antes de que empezara la última clase. Y entonces, me desperté. Tirada en mi cama, no sabía qué hora sería pero, a juzgar por el sueño anterior, era mejor levantarse ya. Me saqué la frazada de encima. (Alguien puede preguntarse por qué a esta altura del año uso frazada. Bueno, no sé). Y entonces, me desperté. Me saco la frazada de encima y otra vez la maldita frazada está en el mismo lugar. Como este tipo de sueño es muy recurrente, identifico la situación y me quedo tranquila y hastiada pensando una solución. Suelo pensar en el transcurso de sueños como este que parte de mi ya ha despertado mientras que el resto se resiste a la vigilia. Lo novedoso fue la forma en la que decidí arengarme: “Si nosotros ya nos despertamos y queremos ir a clase y ella se obstina en seguir durmiendo, vayamos nosotros y dejémosla a esta que haga lo que quiera.” Evidentemente, o el insconciente percibe de forma más certera al individuo o debo descansar mejor de noche.

Me concentré. Intenté retirar la frazada. Y otra vez sucedió lo mismo. Pensé (no recuerdo si en singular o plural): Si cuando muevo la mano siento que estoy retirando la frazada y cuando observo esta sigue ahí tapándome intransigente, entonces la única solución es no mirar. Me concentro. Voy destapándome de a poco, sintiendo la fuerza sutil de mis brazos, la pelusa del aire crispándome el torso, los pies en el suelo. Estoy de pie. Camino. Mi habitación está igual: las paredes amarillas descascarándose, el placard blanco expectante, el agobio circular. Llego hasta la puerta y no me animo a cruzar. Los recuerdos se articulan en un discurso ininterrumpido. Parada ante la puerta me vuelvo a contar la noche que entre pizzas y vino tinto, Adelina nos habló de los viajes astrales. Al parecer, dormido, uno puede levantarse y pegarse un viajecito. Pero: Cuidado, dijo Adelina, es peligroso, puede uno alejarse demasiado y no saber cómo volver. Yo no soy supersticiosa, pero jamás paso por debajo de una escalera. A pesar de que la puerta estaba abierta yo no veía nada de lo que había más allá. Mientras dialogaba con mis recuerdos de Adelina comenzaron a pasar personas. Entraban por esa puerta y se iban por la del baño. Sólo reconocí a la última de estas (que realmente no sé por qué pasea por mis sueños) Al pasar me dijo burlonamente: -¿Por qué vas a ir a la clase de Régula si es para dormirse? No le contesté, evidentemente el tipo se estaba equivocando de sueño porque la materia de Régula ya la cursé hace dos años. Suele suceder que en determinadas situaciones uno reconoce hasta dónde es capaz de llegar. Abruptamente me dí vuelta. Me miré, tirada en la cama, y me dije:- ¡Dale, Laura, vamos! Inmediatamente desperté, me tomé unos mates y me fui a cursar.

 
Este texto, escrito en el año 2007, fue publicado por primera vez en el blog Noctambulos (hoy inexistente). Lo saco del baul de los olvidos quizá por ultima vez.

Belleza

Brighton past- Luca Prodan

19 octubre 2010

Fragmento de Ryu Murakami, Azul casi transparente

“Saqué de mi bolsillo un fragmento de cristal del tamaño aproximado de una uña y limpié la sangre que tenía pegada. Su suave concavidad reflejó el cielo luminoso que empezaba a surgir de la noche. Bajo el cielo se extendía el hospital y, más lejos aún, la calle bordeada de árboles y la ciudad.
El recorte de esta sombra de ciudad reflejada tomaba una curva de una extrema delicadeza- el mismo género de curva que la del relámpago que me había iluminado, aquella noche que casi mato a Lilly en la pista del reactor, bajo la lluvia- aquel delgado arabesco blanco que me había quemado los ojos por un instante, el tiempo de un relámpago. Como el neblinoso y oleado horizonte del mar, como el blanco brazo de una mujer- la dulzura misma.
Todo el tiempo, desde una eternidad, había estado rodeado por esta curva blanquecina. El fragmento de cristal, aun manchado de sangre en el borde, bañado por el aire del amanecer, era casi transparente.
Era de un azul inerme, casi transparente, sí. Me levanté, y mientras me dirigía a mi apartamento pensé: “quiero ser como este cristal, para reflejar a mi vez la dulzura de esta curva blanca. Quiero mostrar a los otros su apacible esplendor, reflejado en mí.”
El borde del cielo se empañó de luz, y el fragmento de cristal perdió de pronto su limpidez. A los primeros cantos de los pájaros, nada se reflejaba en el cristal, absolutamente nada.”